Archive for the ‘Política internacional’ Category

Se llama SOPA, pero no tiene ninguna acepción culinaria. Es más bien una indigesta ley que pretenden pasar en los EEUU y que terminaría, eventualmente, con la internet como la conocemos.

Atención blogueros, tuiteros, páginas web, portales, diarios on line, ‘youtuberos’, ‘facebukeros’ y demás usuarios de la vasta red. Si todavía no se han enterado qué es SOPA, qué oculta tras su pantalla de combate a la piratería, lea estas líneas porque la www, world wide web, tal como fue diseñada y se ha desarrollado libre durante años, está en franco peligro de extinción. Y no es una exageración.

SOPA es el acrónimo de Stop Online Piracy Act, un proyecto de ley presentado en el Senado estadounidense que navega con bandera de lucha contra la piratería pero que en realidad esconde un peligroso poder de censurar a priori, a quienes se considere hayan infringido la ley antipiratería. Con esta ley podrán cerrar cualquier sitio web en EEUU o el mundo del que se sospeche que ha violado derechos de propiedad intelectual o de autor.

“Este proceso sería express, en apenas cinco días y sin juicio de por medio una web se puede encontrar sin financiación sin antes ser juzgadas. Dicho de otra forma, con estas leyes aprobadas eres culpable sin presunción de inocencia, luego podrás ir a juicio con sus costes incluidos, y tener la posibilidad de demostrar tu inocencia. Durante este proceso, se elimina cualquier posibilidad de seguir generando beneficios económicos aunque seas inocente”. (Miguel Jorge, ALT1040)

La ley ha sido diseñada de manera compleja, lo que la hace de difícil traducción o acceso al público general. Pero organizaciones civiles y compañías privadas asociadas a internet han comenzado a levantar la voz de protesta y difusión del peligro que se cierne. Según Pablo Gutiérrez, de Fayerwayer, las grandes compañías y productoras de contenidos, pretenden convertir internet en ¨un carrito de compras y consumo con un nivel de control similar al de la televisión¨. Es una guerra por poder de la industria de contenidos que incidirá en la industria tecnológica y creativa que ha sido y es el alma y motor de internet.

“(Esta ley) contiene estipulados que congelarán la innovación, que juegan con la misma esencia fundamental de internet. Le da a las corporaciones privadas el poder de la censura. Y peor aún, se salta procesos legales para lograrlo. “ (James Allworth, Harvard Business School)

Con esta ley se fomentaría la confección de listas negras, al estilo del macartismo, que serían elaboradas por los proveedores de servicios, buscadores y proveedores de acceso, a quienes el gobierno delegaría el filtrado y monitoreo. Serán censurados no solo los sitios que directamente infrinjan el copyright de imágenes, música videos, textos sino también aquellos que faciliten el uso de esos contenidos y quienes provean herramientas que faciliten su descarga. Los proveedores de servicios que no censuren a los infractores, serán también bloqueados.

Quizás por ello, compañías como la propia Google, que había formado parte de un colectivo contrario a SOPA, acaba de tener una lamentable participación en el Senado estadounidense, donde su Consejera de Políticas Públicas, Katherine Oyama, mencionó el caso Wikileaks ante el Comité Judicial de la Cámara de la Audiencia en el Senado: ¨Creo que se trata de un buen ejemplo que confirma que el remedio del bloqueo financiero es efectivo. La asfixia a estos sitios los deja fuera de su fuente de ingresos. Si ustedes pueden conseguir que toda la industria en conjunto ahogue su publicidad y paralice los pagos a estos sitios, podríamos encontrar la manera más eficaz sin tener que introducir daños colaterales como son la libertad  de expresión o la propia arquitectura de Internet.¨ (ALT 1040)

En otras palabras, Google finalmente acepta y apoya la pretendida legislación siempre y cuando no sean ellos los censores vulnerables sino que sea el gobierno mediante el ahogamiento económico a los supuestos infractores.

La ley no solo terminará afectando el entramado y el diseño vivo de internet en su uso, sino que también afectaría servicios de navegación anónima que utilizan disidentes de países donde internet está abiertamente censurado. Otros proyectos en el Congreso estadounidense, con objetivos similares, son las iniciativas Protect IP Act o E-Parasite Act. Más de 100 profesores de Derecho de ese país han advertido en una carta firmada sobre las ¨graves deficiencias constitucionales de la proposición y la ruptura de una política de defensa de la libertad de expresión que perjudicará la imagen del país en el resto del mundo.¨

Esta sopa está caliente y cual indignada Mafalda hay que denunciarla. Entra aquí y pronúnciate. Antes de que sea demasiado tarde.

¨Darwinian capitalism: “for a few immortals to live forever, many people must die”.¨ (@ccabanillas)

Expertos en teoría de sistemas complejos del Instituto Tecnológico Suizo, han puesto en blanco y negro lo que hace tiempo se intuia: que un grupo relativamante pequeño de compañías- bancos y transnacionales – tiene un poder desproporcionado sobre la economía global.  Es el primer analisis no ideológico, que hace un mapa de esta red de poder utilizando matemáticas e información de corporaciones y que incluye información sobre la propiedad indirecta, que suele permanecer oculta por estrategia empresarial o legal.

Según esta investigación son 1,318 las transnacionales interconectadas  cada una con otras 20. Dentro de ellas hay un núcleo más conectado aún de 147 empresas que manejan el 40% de toda la red económica del planeta. Algunos incluso sugieren la creación de impuestos u otro mecansimo internacional de limitación de la conectividad transnacional que hace a todo el sistema más vulnerable.

En todo caso, queda claro que los ¨occupy¨ y los indignados del mundo manifiestan su frustración y preocupación por la precaria situación en la que esa red de bancos y transancionales, los ha dejado. Muchas veces aliados, políticos y gobernantes, por intereses pecuniarios.

En el Perú, como hemos postulado antes, los indignados contra el gobierno ¨per se¨ no habían tenido aún motivos suficientes, dado el estreno del regimen y porque además supone, precisamente, un cambio en ese crítico trípode: economía, poder y sociedad.

Pero hay que anotar que, indignados contra el modelo Estado-aliado-de-las-transnacionales antes que interesado en el bienestar del pueblo, sí existen en Perú hace mucho. Especialmente en provincias, donde durante años ese sistema ha provocado una profunda brecha de desconfianza que suele manifestarse con toma de carreteras, paros, revueltas y hasta violencia contra la exploración, explotación y contaminación (mineras y petroleras en especial) de los recursos de los que viven.

¨Alan podía jugar al piloto automático y reírse. Ollanta no, a él lo elegimos para que el Perú deje de ser un burdel de inversionistas.¨ (@palidofuego111)

Las protestas antimineras estos días en Andahuaylas, Cajamarca y Huaraz (pronto Piura), son síntoma de esa incredulidad en el Estado como garante de los derechos del pueblo. Aún cuando algunos de los proyectos estén perfectamente sustentados y supondrían beneficio directo para ellos, la desconfianza -que es capitalizada por aspirantes a puestos políticos o azuzadores profesionales- prima. Coincido con Julio Cotler en que no es que el campesinado o los pobladores se resistan al capitalismo o a la modernidad, sino que no encuentran razones para confiar en las bondades que empresa y Estado les venden. Es un problema serio, y bien ganado, de descrédito. Este gobierno pareciera hasta ahora tener claro que el diálogo y no la fuerza bruta debe ser la via de resolución. Pero así como el gobierno de estreno mantiene un crédito a su favor, deberá tener mucho cuidado y firmeza para plantear las cosas con transparencia, no prometer en actas lo que no puede cumplir, y para ir reconstruyendo esas desgatadas y heredadas malas relaciones.

¨¨Acuerdo enrgetico de Garcia, entre Peru y Brasil debe ser revisado pues implica grandes hidroeléctricas en Amazonia con graves consecuencias. ¨¨( @javierdcc)

Inclusión implica buena marcha de la economía. Necesitamos captar, y cuidar, las inversiones. Pero no a costa de repetir abusos de pasados amos y sus ofensivos ¨perros del hortelano¨.  Leyes como las de la consulta previa, son alentadoras. Pero tampoco es sólo para aplaudir y bajar la guardia. Es muy preoucpante, por ejemplo, el proyecto de unas 15 hidroeléctricas en la selva peruana para beneficiar energéticamente al Brasil. Para su construcción se inundarán cientos de hectáreas de bosques que producirán enormes cantidades de gas metano (veinte veces más contaminante que el dióxido de carbono de efecto invernadero); decenas de comunidades serían trasladadas a la fuerza, desarraigadas de sus territorios, únicas fuentes de agua y comida sin contar con el siempre ausente Estado.

Y aún cuando parezca absolutamente arbitrario e injusto cambiar a familias y comunidades enteras que tendrán que empezar de cero, bien podría considerarse si más peruanos fueran a beneficiarse. Pero el más beneficiado con este negocio será el Brasil que obtendrá en los primeros 10 años, el 80% de la energía de esas centrales, 60% los siguientes diez y 40% en el tercer decenio. Osea, habremos contaminado irreparablemente cientos de bosques y arrancado a peruanos de sus legítimas tierras para beneficiar a otro país. ¿Quién sale ganando, quién ha ganado ya y quién se estará frotando las manos?

Cuidado, Presidente Humala, con hipotecar su promesa de cambio, con perder la oportunidad histórica de gobernar, de verdad, para todos y no sólo para los mismos ambiciosos de siempre.

La corrupción en diferentes modalidades, pero todas asociadas a quienes gobiernan, están remeciendo el globo. Democracias y dictaduras por igual, gobiernos populares, de derecha, de centro, de izquierda, presidencialistas o no, la gente en cualquier idioma, está levantando la voz de protesta por el abuso de poder, la colusión y la negligencia que terminan afectando la calidad de vida de sus ciudadanos.

#OccupyWallStreet exige a Washington que se despercuda de la opresión del sistema financiero, del lobby y la dominación de los grandes capitalistas cuya salvación económica se da a costa de la desmejora en su calidad de vida.

En Grecia no quieren bancarse las medidas de austeridad generadas por un negligente manejo económico y el maquillaje de cifras de la clase gobernante; mientras en España, directamente el sistema corrupto ha colmado la paciencia de los #indignados que sienten la pegada de los problemas económicos y sociales.

En más de 900 ciudades del mundo, no ha sido difícil que se replique la indignación contra políticos y banqueros, incluyendo el Brasil donde la corrupción ha defenestrado a cinco ministros. En Chile y Colombia los jóvenes exigen a sus gobiernos no permitir el lucro de la educación entendida como un derecho, o que su Estado garantice y promueva su calidad y mejores oportunidades.

Y aún cuando parezcan lejanas y desvinculadas, las protestas de la llamada ¨primavera árabe¨¨ han tenido un importante detonante en la degradación de la calidad de vida de sus ciudadanos, sumada a la represión y opulencia de sus tiranos y longevos gobernantes.

En todo el mundo el grito es transversal: estamos hartos de los políticos, de los políticos corruptos, del sistema que alimentan y promueven y que repercute en la cada vez más difícil y desgraciada vida de quienes no mueven grandes capitales, lobbys, intereses o poderes.

Y así como nuestro país parece ser, al menos por ahora, un oasis en el agobiante escenario económico mundial, en el escenario político-social el gobierno parece aún estar gozando de una media primavera. Media porque, fuera de Lima, las expectativas de que se ejecute un cambio social aún se mantienen en compás de espera, pero media también porque en Lima, donde la lucha por los votos fue más dura y en gran parte la balanza la inclinó a su favor un voto negativo: no a favor de Ollanta sino en contra de Keiko- el clima parece comenzar a enrarecerse.

Está claro que la derecha mediática, aquella que se alineó tras el fujimorismo en la segunda vuelta, no cejará en su intento por empujar esta propuesta de modelo al barranco. Está claro que en muchas ocasiones se exagera o injustamente se hace cargamontón. Pero está claro también, que en la mayoría de ocasiones las bases para las denuncias existen, son reales y preocupan.

El sondeo para indultar a Antauro Humala fue un primer traspié, liderado desde el ejecutivo por Omar Chehade, en un papel que reveló una cara antes no conocida públicamente del tantas veces defensor de los DDHH y de lucha anticorrupción. Luego vendría la desinteligencia en el caso Alexis Humala, las increíbles- y aún no zanjadas por el presidente – declaraciones del ministro Mora en contra de las ONGs pro derechos humanos, la controvertida designación de la angelical Susana Baca, el tremendo desliz de insensibilidad de la ministra García Naranjo frente a los familiares de tres niños envenenados, y la denuncia que más daño político viene causándole a este gobierno, la del vicepresidente Omar Chehade. Si bien es cierto que la denuncia proviene de un policía presuntamente ¨honorable ¨ que no habló sino hasta que fue pasado al retiro, los datos que ha provisto muestran claros indicios de probable tráfico de influencias del vicepresidente Chehade, que además, no ha dado respuestas convincentes por más que alce la voz blandiendo su curriculum de defensor. Y ahora, para coronar este primer trimestre, el ministro Caillaux de Agricultura en el ojo público por posibles conflictos de interés. Sumado esto a los congresistas ¨comeoro¨, ¨robaclable¨ y a los vinculados a temas de narcotráficos y tenemos un gobierno que en sólo tres meses ya parece viejo.

Ciertamente no es todo lo que pasa, allí está la Ley de Consulta Previa, los programas de trabajo, el ministerio de inclusión, y tantos otros programas y aciertos que quedan ocultos por la sombra de los escándalos políticos sazonados por la maquinaria mediática que se nutre de ellos.

Es cierto que la prensa de derecha está ávida por encontrar los deslices, yerros y delitos del gobierno nacionalista, lo cual en sí no es malo, por el contrario resulta mucho más saludable tener una prensa fiscalizadora que una alineada- aunque para ello haya que bancarse algunos excesos o exageraciones- pero igual de cierto es que los indicios de las faltas y delitos existen, y que a mi parecer, el gobierno se está jugando su crédito con cada funcionario comprometido con irregularidades que cobija.

No sólo los fujimoristas están sacando provecho erigiéndose como fiscalizadores anticorrupción – vaya cruel ironía- sino que a medida que pasan los escándalos, la mochila de pasivos del gobierno se va llenando y me temo que su crédito de expectativa se va acabando.

Empecé hablando de las marchas y las protestas en todo el mundo en contra de la corrupción de los gobiernos y sus autoridades, en contra del modelo capitalista desmedido que genera mayores desigualdades mientras asegura beneficios y exoneraciones, salvatajes y financiamientos a quienes más tienen en desmedro de clases menos pudientes. Si en el Perú el 15-O fue casi raquítico no es porque a la gente no le interese, no se indigne o tenga mejores cosas que hacer. Vimos cómo se movilizaron grupos importantes durante la segunda vuelta. Quizás aún se guarda expectativa de que Ollanta Humala cumpla con generar un cambio político, económico y social, de que Ollanta Humala no ceda a las presiones e intereses de los grandes capitales- necesarios por cierto para construir una economía sana en un país- pero no si se les da espacio para el abuso y la dominación.

Todos esperamos que la inclusión no quede en palabras o en la constitución de un ministerio y que la pelea contra la corrupción no se convierta en una frase muerta de campaña. Esa ola de condena al modelo que recorre el mundo, un mundo que se está viendo empobrecido y que culpa al sistema financiero, a los banqueros y a los políticos que los protegen y auspician, no nos toca aún porque salió Humala y no Keiko o PPK. Y porque nuestra economía va, por ahora, a contracorriente de lo que está pasando en grandes economías del planeta. Eso sin embargo no significa que su solo nombre o el de su partido baste para conjurar reclamos.

El Perú sociopolítico parece estar en una especie de stand by, de pausa, a la expectativa de los próximos movimientos y decisiones del gobierno en materia económica, en materia social, y en los que se espera cumpla con aquellas promesas de las demandas embalsadas durante años. Sin afectar la buena marcha de la economía, sin perturbar el modelo base, sin recurrir a modelos caducos o probadamente ineficientes de nacionalización, confiscación o patrioterismo. Pero tan importante como lo económico y lo social, es lo ético. Y la gente también está a la expectativa de que este gobierno no repita los patrones de corrupción de anteriores regímenes. Y en eso los peruanos podemos ser franca y sanamente intransigentes.

Lo peor que podría sucederle a este gobierno es que el tránsito al Perú inclusivo que queremos todos los peruanos de bien, se vea opacado por una imagen de gobierno apañador, corrupto o blando con los delitos de función. Cuidado que se le acabe  pronto la cuasi-primavera política que se ha forjado a propio pulso y remontando la demoledora campaña en su contra; cuidado con que los ánimos empiecen a caldearse en la opinión pública; y en los medios que sin ser enemigos son críticos porque hacen su trabajo; cuidado porque una vez perdida la credibilidad política, cualquier gran empresa por benéfica que sea para el país, costará el doble ser implementada. Cuidado que se les acabe el crédito. El gobierno debe mover bien sus fichas, tener reflejos, sacar a quienes enturbian su gestión, a quienes  ya son públicos y a quienes debería ya tener detectados antes de que desaten nuevos escándalos.

Publicado en una versión editada en el Diario La Pimera, el lunes 31 de Octubre de 2011. Columna: EN VOZ ALTA

(Escrito el lunes 6 de junio del 2011)

Hoy es 6 de junio. Ollanta Humala es presidente electo.

El fujimorismo ha sido derrotado. Por ahora. Pero no lo subestimen. Este será apenas un recodo para ellos. Y debemos perseverar en la tarea de instruir en memoria e historia a los más jóvenes y a los más vulnerables a una próxima manipulación.

El triunfo de Humala es en parte el triunfo del antifujimorismo, o dicho de otra forma, de quienes vemos el fujimorismo como lo que realmente es; pero es también, y de manera justa y contundente, el triunfo de millones de compatriotas marginados y hartos de ser invisibles.

Hoy 6 de junio una gran parte del país ha despertado con una sonrisa y satisfacción en el alma. Otros quizás más cautos, con un certero alivio expectante.

Pero no hay que dejar de pensar también en los peruanos que se levantaron hoy con angustia, miedo, indignación o abatimiento. Ellos pudimos haber sido nosotros. Y me parece necesario demostrar que podemos ser empáticos, comprensivos, respetuosos con su desazón y desaliento como hubiésemos querido que lo sean con nosotros de haber sido otro el resultado.

Por supuesto que eso no quiere decir que debemos tolerar pasivamente odios dirigidos, tratos abusivos, resentimientos vengativos o agravios y amedrentamientos. Pero hagamos un sincero esfuerzo para no alimentar el miedo o el resentimiento.

Denunciar, señalar o poner en evidencia el cinismo, el encubrimiento, las mentiras, las inmoralidades,  delitos o contradicciones del fujimorismo, no es ser un provocador, ni un intolerante ni un resentido, es seguir el deber ético, moral que tiene todo ciudadano de combatir las redes de corrupción y prepotencia. Sabemos que elllos no dejará de perseguir sus propósitos de poder e impunidad: desde el Congreso con su bancada y con el otro sucesor de la dinastía, y en otros poderes moviendo los hilos que puedan. Un caso evidente es la estrategia larga pero detallada que parece desde hace un tiempor  estar en marcha para iniciar la anulación de la condena a Fujimori. Como el fallo secuestrado  por el Tribunal Constitucional. Lo que los fujimoristas aún no entienden es que con ese acto terminarán de cavar su propia tumba. Será visto como una evidente muestra de su desprecio por la justicia, de su insistencia en la impunidad, incluso a costa de echarse abajo el hito anticorrupción más importante de nuestra historia y uno de los más relevantes a nivel mundial: la condena a Alberto Fujimori-Montesinos.

Así que no nos pidan que callemos, que no sigamos combatiendo, recordando, advirtiendo, porque una de las grandes lecciones de estas elecciones es esa: no se puede dejar de contar quiénes son, cómo actúan y qué pretenden. No podemos otra vez volver a estar con la guillotina sobre la cabeza para actuar. Lo que sí no haremos será insultar gratuitamente, restregarles la derrota maliciosamente. No caeremos en la prepotencia y la soberbia con las que ellos se han comportado durante años y de manera más evidente durante la campaña, No seremos lo prepotentes y soberbios que siempre se han mostrado más bien, ellos. Pero no nos provoquen continuando con el cinismo, con la defensa del crimen, de lo indefendible, de lo reprobable y repudiable que no debe volver.

Hoy 6 de junio, esperemos empiece para el país una nueva página de bien. Ojalá a partir de hoy, los peruanos podamos sorprendernos con un Humala auténticamente reformado, centrado, humilde, sereno, democrático, concertador. Ojalá a partir de hoy volvamos a ver a aquellos de quienes nos hemos separado temporalmente, como parte nuestra. Porque al fin y al cabo, con excepción de los corruptos, todos queremos más o menos lo mismo: progreso personal y colectivo. Aunque algunos privilegien solo el personal a costa de el del conjunto. Hoy más que nunca necesitamos estar todos de la misma orilla, la de la vigilancia y la exigencia.

Somos contemporáneos viviendo una misma esperanza, sufriendo una misma incertidumbre, conviviendo en un mismo espacio cívico y no podemos huir de eso. Viviremos juntos, del lado de la democracia, los próximos cinco años. Tendremos que hacer fuerza conjunta para vigilar y fiscalizar atentamente cada paso, cada guiño, cada intención. Vamos, sólo juntos podremos. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requiere de nosotros.

Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición. Con fe, determinación, lucidez, y convicción. Apoyando lo que convenga a todos apoyar, denunciando lo que convenga a todos denunciar.

Y que el destino nos sea propicio.

Dennis Jett confronta versión del NYT sobre la Berenson. Fotos: Mary Ellen Mark y http://www.unm.edu

Daniel Jett, ex-embajador de EEUU en el Perú entre 1993 y 1996, le enmienda la plana al New York Times Magazine sobre Lori Berenson. El artículo inicial fue publicado en línea el miércoles 2 de marzo y en papel el domingo 6 y Jett subraya que ha sido escrito por una novelista y no una periodista. Jett posteó su artículo en el Huffington Post el 5 de marzo de 2011 identificándose como profesor de asuntos internacionales de la Universidad Estatal Penn (Penn State University). Abajo el artículo de Jett traducido al castellano.

Para quienes crean necesaria una inmediata rectificación el Twitter del NYT y los correos electrónicos de Ilena Silverman (editora del artículo) y de Jennifer Egan (la autora) son @nytimes, i.silverman-MagGroup@nytimes.com y jegan8@hotmail.com. Cabe resaltar que la autora, Jennifer Egan, firma como “autora de varias novelas, la última “A Visit From the Goon Squad”.

CUANDO NOSOTROS LO HACEMOS NO ES TERRORISMO

La edición de New York Times Sunday magazine de esta semana tiene un artículo sobre Lori Berenson, una ciudadana estadounidense arrestada en Perú en 1995 acusada de terrorismo. El artículo divaga en 8,300 palabras describiendo en gran detalle su situación personal y cómo ha vivido desde que salió de prisión el año pasado.

Mientras evoca simpatía por Berenson, el artículo pierde la oportunidad para fomentar la tan necesitada introspección nacional. Le hubiera heco un mejor servicio al país el haber propuesto una discuisón seria acerca del terrorismo en lugar de una pieza ligera que casi ni menciona por qué Berenson acabó en una prisión peruana.

Por ejemplo, al ex fiscal Ramsey Clark, quien por años aseguró que Berenson era completamente inocente, se le cita diciendo que Berenson estuvo tantos años presa porque el gobierno de EEUU no hizo lo suficiente por ayudarla. Si bien el artículo reseña que, cuando ella abogó por su libertad condicional, Berenson pidió disculpas por si “su presencia en el Perú contribuyó con la violencia”, no menciona que Berenson, dos veces por escrito en el último año, solicitó la conmutación de su pena disculpándose por el “crimen de colaboración terrorista”. En vez de eso, después de casi 6,000 palabras, la citan diciendo “Podría no haber sido intencional pero finalmente yo sí colaboré con ellos (el MRTA).”

Los miembros del MRTA, los terroristas con los que Lori a sabiendas, a voluntad y de manera entusiasta se asoció, son descritos en el artículo como militantes, no como terroristas. Sí se ahonda en cómo políticos peruanos han explotado su caso por razones políticas, como si eso fuera prueba de su inocencia. El artículo dice que Berenson fue condenada por ser “cómplice de un plan terrorista que nunca se llevó a cabo”, otra vez, como si la conspiración para cometer un crimen no fuera un delito.

Irónicamente, mucho más adelante, el artículo admite que el plan en cuestión, uno diseñado para tomar un gran número de rehenes, sí se llevó a cabo. Sucedió, no en el Congreso peruano, que Berenson visitó haciéndose pasar por periodista, sino un año después de su arresto, en la residencia del embajador de Japón.

Uno creería que quien escribe el artículo sería sensible a que una persona use al periodismo como una forma de encubrir su actividad criminal. Sin embargo, el artículo sólo dice que Berenson tenía “credenciales de periodista y encargos de dos publicaciones americanas.” A ver, traten de encontrar “Third World Viewpoint” o “Modern Times”, o algún artículo escrito por Lori Berenson.

Ya que ella por lo menos ha admitido haber sido al menos una terrorista accidental, uno pensaría que el artículo añadiría información sobre cómo el Perú fue afectado por el terrorismo. Pero el artículo apenas menciona a los setenta mil peruanos que murieron y lo hace sólo en el contexto de insinuar que la aplastante opinión pública negativa en contra de su liberación fue una sobrereacción.

Cuando Estados Unidos sufrió los actos terroristas del 9/11, la constitución y supuestos valores norteamericanos fueron rápidamente tirados por la borda mientras la administración Bush tenía carta blanca. Sólo esta semana la Corte Suprema ha escuchado el caso en el que el Departamento de Estado argumentaba que el Fiscal General Ashcroft estaba por encima de la ley y por ello no se le podía hacer responsable de modo alguno de la grosera violación de derechos de un hombre detenido bajo el pretexto de ser un testigo material y por ser necesario para el combate contra el terrorismo.

El artículo incide en el hecho de que el ex presidente del Perú, Alberto Fujimori, está en prisión por los excesos cometidos en su lucha contra el terrorismo. Otra vez, parece ofrecer ese argumento como una forma de exculpar a Berenson. Mientras gente como Ashcroft, Bush, Cheney y Rumsfeld cobran cifras de siete dígitos como adelanto de sus libros y de seis dígitos por sus discursos, y a los cientos de civiles que murieron como resultado de la invasión a Irak nunca se les da un espacio de reflexión.

Quien escribió este artículo es un novelista, no un reportero, así es que quizás por eso era inevitable que le prestara mayor atención a los aretes o el color del pantalón de Berenson que a lo que hizo y su responsabilidad en ello.  Y qué esperar de tener una discusión más amplia sobre cómo las sociedades reaccionan a las amenazas terroristas y de los excesos que cometen sus líderes cuando se les da la oportunidad de explotar el miedo de su gente. Dado que vivimos en una democracia, que nos implica a todos, y es algo en lo que mejor no queremos pensar.

Traducido por REPUBLIKA PLATONIKA

Enlaces relacionados

Artículo original de Dennis Jett (ex-embajador) aquí (en inglés)
Artículo de New York Times Magazine aquí (en inglés) Si no te abre sólo inscríbete en el NYT
Artículo de diario Correo, Perú, aquí

¿Quién es Jennifer Egan? ¿Escritora o periodista? (En inglés, de Wikipedia)