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Los periodistas, los buenos periodistas, son odiados por mucha gente, sobre todo por políticos y sus afines. Es un buen síntoma. Pero los muy malos, también son detestados por muchos. Y son un cáncer. Infectan la profesión con sus mentiras y manipulaciones, con sus estridencias y abusos, desacreditan su función con su poca sensibilidad, solidaridad y su mucha ambición de poder, protagonismo o dinero.

Las décadas pasadas con el gobierno fujimontesinista fueron de penosa actuación de muchos, demasiados colegas. Algunos buenos hombres y mujeres que se dejaron atrapar por miedo o angurria. Otros sencillamente sin sangre en la cara, serviles al mando político o económico y traidores de la verdad y la consecuencia.

No somos, pues, como gremio, impolutos mensajeros ni dechados de virtud y moral. Para pena de la profesión. Pero en medio de tanta mugre, hay muchos periodistas que sí trabajan con esmero, vocación y seriedad. También es cierto que no solo los periodistas honestos destapan las suciedades de la sociedad. Muchas veces una denuncia proviene de alguna cloaca con intereses diversos y alejados de la verdad periodísitica.

Pero así y todo, muchas veces son esas denuncias las únicas que tenemos para ver lo que en realidad pasa frente a nuestras narices disfrazado de normalidad. Ojalá y existiera una forma más eficiente de controlar, autónomamente, como gremio, las injurias, los inventos, la manipulación grosera y la invasión a la privacidad. Ojalá pudiéramos, de un plumazo o ley, borrar del planeta a seudoperiodistas que no son más que sanguijuelas, escorias, parásitos infectos que se escudan en la libertad de expresión para vender rating o ejemplares, para agradar a sus jefes o agrandar sus bolsillos. Ojalá. Pero el libre albedrío tiene ese doble filo. Es para todos, buenos y malos.

La libertad tiene, justamente, esa prerrogativa: es para todos o no es libertad. Por tanto, hay que soportar estoicamente los embates de la mala prensa, no sin que sea castigada, que para eso ya existen leyes. No es bonito, jode, indigna, subleva cuando se mal utiliza la libre expresión y se invoca la libertad de información en casos evidentes de pura manipulación o infamia. Pero no hay forma de no dañar irreparablemente la libertad de quienes sí la usan para desnudar al poder político y económico, si se sigue adelante con la pretendida Ley Mordaza.

Que no levanten los políticos la bandera de la casi unanimidad con la que fue aprobada en ese Congreso de escándalo. Qué mejor forma de asegurarse que sus negocios sucios, sus corruptelas y sus chanchadas no podrán ser difundidas porque están protegidas por esta reprobable ley. No me extraña de Lourdes Flores, escaldada, literalmente en la campaña municipal. Aun cuando era ciertamente debatible el interés público de los “potoaudios” por haber sido dichos en un ámbito privado, podía argumentarse que era importante saber qué interés tenía la candidata en el cargo por el que nos pedía votáramos por ella, cuán comprometida estaba, de pies a…. bueno… cuán comprometida estaba con su causa. Al parecer, no la entusiasmaba que se mostraba en público.

Lo entiendo de Abugattás que nunca ha escondido su desagrado por los periodistas y que, aunque ha aprendido bastante con y de ellos, todavía se deja arrancar fácilmente titulares de indulto que luego tiene que salir a explicar. Lo entiendo hasta de Vargas Llosa, que debe ser el peruano más ilustre más injustamente vilipendiado por su entereza humana y su honestidad cívica y política. Los entiendo pero no comparto.

Entiendo que no tengan la suficiente distancia y neutralidad como para opinar sopesando pros y contras universales. Esa ley no puede sino rebajar nuestro nivel de democracia. Esa ley solo protegerá a los corruptos de siempre más que a los honestos vejados. Porque la Ley Mordaza dice que solo se podrá difundir un material que sea delictuoso. Y para empezar, los periodistas no son jueces para determinar un delito a priori, antes de un proceso.

Es absolutamente absurdo, de espanto y muy de gobierno de facto, general Abugattás, proponer una instancia del Ministerio Público para que “revise y autorice” los contenidos que podrá difundir un periodista.

Por último, hay muchísimos casos de conductas reprobables, inmorales en la función pública o sancionables en la administración, que no necesariamente son delito. Esas tampoco se podrán difundir, según la mordaza.

Señor Presidente, usted prometió una y otra vez en campaña respetar todas las acepciones de libertad de información. Podrá cambiar de modelo económico, podrá cambiar de polo rojo al blanco, podrá cambiar de asesores, de vicepresidente, de congresistas, pero señor Presidente, no cambie, no trueque, no devalúe la democracia recortando uno de sus fundamentos.

La carne sale con hueso, y nadie más que los periodistas odiamos el hueso de cada día en la prensa porque nos desprestigia, como gremio, enferma a la sociedad, la contamina. Pero el hachazo para esos huesos ya existe, ya hay legislación para castigar a los difamadores. Que no le hagan creer otra cosa. La carne hay que cuidarla como oro de Cajamarquilla. La carne vale la pena del hueso. La carne es su principal credencial de democracia. La libertad recortada, no es libertad. Punto.

Artículo escrito para y publicado en el Diario La Primera el 19/12/11

No hablaré de los 100 días de O. Humala, de los errores por evidente inexperiencia política, falta de cuadros, carcasa de partido, aciertos de timón en macroeconomía e importantes decisiones de corte social, impericia de sus ministros, tozudez del vicepresidente (rayando en el chantaje que debilita y salpica), ni de la prensa empresaria en temporada de caza. Voy a hablar de los héroes y los villanos de Chávin de Huántar. De cómo parece haber, detrás, algo orquestado en los destemplados, inmorales y ofensivos pedidos de ministros, vicepresidentes y fujimontesinistas de los últimos meses

126 días de cautiverio, 74 rehenes, 14 terroristas, 140 comandos, 42 segundos, 17 muertos (3 buenos, 14 malos).

Leer en las recomendaciones de la CIDH que se alude a dos terroristas muertos como víctimas de violación de DDHH, francamente me subleva tanto como a cualquier odiador profesional o amateur de las ONGs defensoras de DDHH. Es como tragar algodón, no pasa. Pero no solo la civilización debida me devuelve al centro sensible y político, sino que apura la reflexión de que son los propios perpetradores quienes nos han llevado a esta irritante paradoja. Quienes jalaron el gatillo a milímetros de la cabeza del violentista rendido, reducido, sometido. Sin amenaza inminente, sin asco, sin juicio ni proceso, saliéndose -en ese mismo segundo en que decidió hacer bum- de toda legalidad, estado de derecho, y moralidad. Por más terruco asesino que fuese, ejecutarlo solo reinvindica el uso de la violencia para lograr un fin, o sea, te vuelve un terruco más.

Pero no fueron los comandos Chávin de Huántar quienes los remataron sin humana piedad. Ellos, que sí pusieron sus vidas en real peligro y pudieron haber disparado en combate, no lo hicieron.

14 emerretistas (los malos), 17 muertos (3 buenos y 14 malos), 32 agentes de inteligencia, minutos después del operativo, Vladimiro Montesinos, Roberto Huamán Azcurra, Nicolás Hermoza Ríos y Jesús Zamudio, los malos más malos que los malos.

Las ejecuciones post operativo por las que se les procesa, han manchado la pulcritud de los comandos o así lo pretenden. Eso es obra y sello del montesinismo.

Pero, ¿a quiénes más les conviene recusar y salirse de la CIDH? ¿A quiénes beneficia que se genere rechazo por la CIDH? Además de a Montesinos y a su séquito de procesados por violaciones a DDHH, ¿quién, por ejemplo, se beneficiaría de un indulto que hoy en día le es esquivo porque la CIDH no lo permite para crímenes de lesa humanidad?

Octubre 2011, Movimiento No a Keiko en Facebook: ¨¿Sabes por qué quieren debilitar a la CIDH? Porque mientras el Perú respete sus fallos NUNCA procederá un indulto a Fujimori.¨

Octubre 2011, Rudecindo Vega, actual ministro de Trabajo: “Creo que debemos dar amnistías en todos los sectores”. Preguntado si incluiría a terroristas y a acusados de violar DDHH del Fujimorismo o militares: “…por más duro que suene, perdón y olvido”. ¿Amnistía para la inclusión?, ¿perdón sin justicia? Mucho Trabajo le ha atrofiado las neuronas espejo a este señor … por más duro que suene, y sí que suena a duro…

Setiembre 2011, actual ministro de Defensa, Daniel Mora: “Creo que debemos llegar a una solución de punto final…¨ ¿Reconciliación sin arrepentimiento? Más bien parece que A ESTE ministro deberían ponerle punto final.

Agosto 2011, Omar Chehade: ¨Antauro Humala no fue una persona que disparó ni empuño el arma, tampoco fue una persona que emitió alguna orden para disparar…¨ ¡Ah, yaaa! ¿Como Abimael, no, exprocurador? Qué tal ché…jade…

Octubre 2011, procurador anticorrupción Julio Arbizu: Vladimiro Montesinos intentó mover a un tercer país US$ 6 millones a fines del año pasado. ¡¿Cómo un preso aislado, incomunicado, puede mover millones?! ¿Aló, Inpe?

¿Cómo se conectan estos puntos? ¿Cuál puede ser el entramado bajo estas intervenciones sucedáneas de ministros? Chejade queriendo salvar a Antauro (aunque ahora lucha por su pellejo), Mora lo secunda y mete a los militares en la cruzada con hedor naranja, Rudecindo… bueno, Rudecindo parece haber perdido todo contacto con la realidad, mientras tanto, el montesinismo da manotazos de ahogado en la misma piscina en la que el Fujimorismo trabaja con ahínco para el 2016. ¿A quién más que a ellos les conviene que se mantenga la polarización, la fractura social de la segunda vuelta? ¿La batalla caviares-fachos a muerte?

Y qué suerte tienen que este gobierno les regala los insumos…

A despertar, señores, que la mafia nunca duerme.

Mis padres pasaron los últimos meses de sus vidas en el Hospital de Neoplásicas. Mi madre recibió tratamiento ambulatorio durante casi tres años y ambos fueron operados y tratados ahí.

En los últimos 36 meses he conocido todos los pisos del INEN, todos los consultorios, sus sistema de seguridad, farmacia, de ingreso, su UCI, su UDI, Sala de Emergencia, enfermeras, médicos residentes, turnos, citas, todo al dedillo. Por eso sé que la cámara que filmó a Fujimori en el pasillo sólo puede haberlo hecho con la anuencia tanto suya como del INEN. En octubre del año pasado mi padre acababa de ser operado.

Una tarde, un movimiento inusual nos alertó de la llegada de Alberto Fujimori. El personal de seguridad responsable en cada piso ya había peinado el pasillo. Mis hermanos y yo pudimos quedarnos porque ya nos conocían, llevábamos días “viviendo” en el hospital. Y pudimos ver una seguridad de más de veinte policías, entre INPE, policía judicial, operativos especiales, entrar antes que Fujimori, con él y después de él. Si en esa ocasión pudimos grabarlo fue solo porque usamos un celular y de manera camuflada. Pero acercarse con una cámara y seguir caminando con él por el pasillo y ¡acercarle un micrófono! sin que ni Aguinaga, ni Charo Enciso ni alguno de los policías que lo escoltan intenten impedirlo, sólo tiene una explicación: ellos querían que Fujimori fuera filmado.

En el INEN ni siquiera permiten tomarse fotos en los pasillos. Lo descubrí un día que un adolescente en tratamiento por leucemia, visitado por sus amigos ex pacientes, se me acercaron para tomarnos unas fotos. En seguida el encargado de seguridad nos lo impidió y a pesar de nuestros reclamos, nos lo prohibió tajantemente.

Filmar a Fujimori, seguirlo en el pasillo, tomar sus declaraciones (de que no declarará), una y otra vez sin siquiera una mano que aleje al camarógrafo es una farsa. El cuarto piso donde está Fujimori, como los demás pisos, tiene una puerta de gran tamaño que da a las escaleras y que siempre está abierta. Por ahí entra mucho frío, lo sé, me he quedado en esas salitas de espera en medio de los pasillos muchas veces y a diferentes horas. En octubre pasado, cuando era primavera, Fujimori entró con saco. Ahora, junio, pleno final de otoño, Fujimori “casualmente” camina por los pasillos ¿en camisa? ¡Ya pues! El show que han montado para ver su “delgadez” es irritante e indigno. Si tan enfermo está, ¿cómo es que en pleno húmedo otoño limeño lo dejan caminar así en esos fríos pasillos? No me vengan con que le estaban tomando exámenes, que igual después de desvestirse uno se vuelve a abrigar para el traslado. Además, la persona que pierde peso por cáncer u otra enfermedad tiene más frío que lo habitual, por eso suelen andar más abrigados que cualquiera. ¿Fujimori en camisita? Sólo para la cámara y para lograr el efecto que pretenden: manipular a la gente de buena fe y buen corazón para que al verlo diga: “pobrecito”.

La leucoplasia que ha tenido Fujimoridesde el 2010 es solo una displasia, él está libre de cáncer (http://blogs.elcomercio.pe/cuidatusalud/2011/02/la-lengua-del-ex-presidente-fu.html). Por esa razón ni siquiera debería ser tratado en el INEN, donde exigen como condición de atención y tratamiento tener un diagnóstico de cáncer. Que lo traten en Neoplásicas es otro de sus privilegios. Vaya y pase. Pero dejen de manipular el buen corazón de la gente con sus argucias visuales, con sus declaraciones de complicaciones, de dignidad, de humanidad, cuando ustedes no solo despreciaron la humanidad de tantas víctimas, sino que se burlaron una y otra vez de la palabra dignidad, y se siguen mofando con esto.

Si el Sr. Fujimori Fujimori se estuviera muriendo sería la única razón por la que podría acceder a esa “gracia” que es el indulto. Y aunque suene duro decirlo, ustedes, los reyes del psicosocial y el cinismo nos obligan a ponerlo en esos términos: ni siquiera tener diagnóstico terminal significa estar muriendo. Mi madre vivió tres años con ese diagnóstico y millones de personas lo hacen todos los días, incluso dentro de penales menos favorecidos que el que tiene Fujimori. Y no sean caraduras para llamarnos insensibles, inhumanos, a nosotros, que siempre hemos defendido, no sólo con palabras oportunistas, sino con acciones y con la vida, los valores de la humanidad y la dignidad. Valores que vuestra maquinaria de asesinatos, robos, traición y cinismo aplastaron y siguen ensuciando. ¿Cuándo les importó a ustedes la dignidad si se han burlado siempre de ella? No conocen ni por asomo, menos por experiencia, esa vapuleada palabra.

Tenemos todo el derecho a protestar, a desconfiar y a impedir que una vez más el poder sea usado entre agrupaciones políticas para limpiarse mutuamente sus culpas y delitos. Si tienen miedo de las consecuencias de lo que hicieron no es porque nosotros seamos malvados, es porque ustedes no tuvieron miedo de lo que debieron temer: no tuvieron miedo de robar y matar, de engañar y abusar. Ahora, que teman a las consecuencias de sus actos, se llama justicia, no venganza.

Conozco muchos médicos, enfermeras, personal del INEN, hay gente muy decente, muy valiosa y muy valiente, no se crean una vez más todopoderosos, Sr. Alan García, Sr. Alberto Fujimori, esos profesionales no callarán, no para siempre.

Si esta vez Alan se atreve a usar el poder que el pueblo le ha dado para representarnos y lo hace para burlarse de la lucha anticorrupción, no será olvidado jamás. No solo sería un insulto a la igualdad de derechos ante la ley de miles de enfermos presos en el país, sería un insulto al sistema judicial y legal, a la justicia peruana, a todo lo que emocionalmente, socialmente, económicamente y como país nos ha costado y sigue costando batallar contra la corrupción desde el Estado.

Si García se atreve a indultar a Fujimori por menos que un diagnóstico de fase terminal, certero, independiente, no sólo de la gente del INEN, será peor que cien indultos a Crousillat, que doscientas Bagua o un millón de Frontones.

Si García se atreve, no habrá indulto para él pues nos encargaremos de recordárselo en cada intento de campaña o de regreso a la vida política. Porque el país y sus víctimas tenemos derecho a exigir que el preso cumpla su condena, porque los familiares y víctimas de su gobierno no merecen esa burla una vez más. Porque no permitiremos que nos llamen insensibles o vengativos solo porque pedimos justicia e igualdad.

Que Alberto Fujimori haya sido presidente no es un atenuante para sus crímenes como algunos quieren hacer pensar, al contrario, haber sido gobernante, líder de un país, y haber robado, asesinado, engañado, birlado y burlado es un indeleble agravante. Habiendo sido presidente, habiendo detentado el máximo cargo honórifico de un ser humano ante una colectividad, haber sido el guía de sus destinos, responsbale de su futuro y presente, ese es un agravante de TODOS los crímenes que ha cometido, porque de una autoridad se espera siempre más, de una autoridad se espera que justamente no caiga en el abuso, la indolencia, la crueldad y vileza en la que cualquier otro hijo de vecino puede caer. Y si lo hace, lo menos que se espera es que acepte su responsabilidad y cumpla su impecablemente dada condena.

Si Alan García se atreve a otorgarle ese falso indulto humanitario, como estaría pretendiendo, no solo dios lo juzgará, lo juzgaremos nosotros y la historia como el más vil de los actos que pudo cometer contra un país, como la más vil traición ejecutada de un plumazo, de una firma: zurrarse en todo lo que costó, primero, atrapar a Fujimori tras su huída y protección en Japón; luego, extraditarlo de Chile; después procesarlo, esperar que hable como no habló, que calle todo lo que quiso callar, que nunca acusara a su socio-gangsteril-asesor a quien jamás tocó con el pétalo de una rosa o una acusación; y finalmente, luego de las amenzas de varios fujimoristas contra el probo Juez San Martín (con los correos electrónicos y declaraciones de Martha Chávez) y de los intentos de manipular el TC.

Alan García sería un traidor a la patria si nos embauca una vez más, como con Crousillat, en un indulto-insulto a todos los peruanos de bien. La propuesta de indulto hecha por el aprista Vargas, lo deportivo de las declaraciones del presidente sobre el tema, el timing para “sorprendernos” con el Cristo (como ya lo llaman “de-lo-robado”), el video arreglado en el INEN, la camisa en pleno otoño limeño, las declaraciones de fujimoristas varios, de apellido y de partido, sobre la sorpresiva complicación de su salud nos dan la voz de alarma.

Si Alan García se atreve a tamaño despropósito, no solo estará firmando un indulto, estará firmando su sentencia de muerte política y lo perseguirá por el resto de lo que le quede de vida pública. Será, Sr. García, su final, aunque usted crea que es su garantía. No tiene cómo ganar esta vez. Si usted se atreve.

Aquí Fujimori en INEN y el video-puesta-en-escena-sin saco en pleno Otoño Junio del 2011 y O chequeen micrófono desde el segundo 22 hasta 32 , una cámara casera no tiene ese micrófono, menos un celular! http://bit.ly/kQqgVD:

http://23.f0.364a.static.theplanet.com/2011-06-09-expresidente-alberto-fujimori-ha-perdido-gran-cantidad-de-peso-indican-noticia_374022.html

Aquí el video de Fujimori en INEN en Octubre de 2010, en Primavera, abrigado, con saco. Fíjense en el detalle del cuello (a los 14 segundos paúsenlo), parece igual de flaco que en el video que nos han mostrado ahora, en Junio del 2011.

Adenda(18:30hrs): Es simple, si el presidente Alan García no quiere manchar su mandato con una infamia de esta naturaleza debería dejar al gobierno entrante la potestad del indulto. No solo despejaría así toda duda o sospecha de contubernios sino que  los ciudadanos podremos estar más seguros de un indulto otorgado con verdad médica y científica en un gobierno de Humala que en el último mes del gobierno de  Alan García.

El presidente García no tiene excusa, aún si en estos días le ¨diagnosticaran¨a Alberto Fujimori un cáncer grave-que por cierto no le deseamos ni al peor de los enemigos del país- sea un diagnóstico verdadero, inflado o directamente falso, falta apenas un mes para que entre el nuevo gobierno, y ya Ollanta Humala adelantó en una cadena internacional (CNN) que indultaría a Fujimori si se trata de un caso de salud. Y desde aquí, si así se comprueba, seremos de los primeros en apoyar ese indulto humanitario. Pero no así, al caballazo, con videítos subrepticios, declaraciones ¨oportunas¨, secretismo en los analisis y cuando en unos días acaba este gobierno. Venganza no, justicia sí.

Aquí el video de Humala del 3 de junio, en entrevista con Patricia Janiot de CNN, sobre indulto a Fujimori:

(Escrito el lunes 6 de junio del 2011)

Hoy es 6 de junio. Ollanta Humala es presidente electo.

El fujimorismo ha sido derrotado. Por ahora. Pero no lo subestimen. Este será apenas un recodo para ellos. Y debemos perseverar en la tarea de instruir en memoria e historia a los más jóvenes y a los más vulnerables a una próxima manipulación.

El triunfo de Humala es en parte el triunfo del antifujimorismo, o dicho de otra forma, de quienes vemos el fujimorismo como lo que realmente es; pero es también, y de manera justa y contundente, el triunfo de millones de compatriotas marginados y hartos de ser invisibles.

Hoy 6 de junio una gran parte del país ha despertado con una sonrisa y satisfacción en el alma. Otros quizás más cautos, con un certero alivio expectante.

Pero no hay que dejar de pensar también en los peruanos que se levantaron hoy con angustia, miedo, indignación o abatimiento. Ellos pudimos haber sido nosotros. Y me parece necesario demostrar que podemos ser empáticos, comprensivos, respetuosos con su desazón y desaliento como hubiésemos querido que lo sean con nosotros de haber sido otro el resultado.

Por supuesto que eso no quiere decir que debemos tolerar pasivamente odios dirigidos, tratos abusivos, resentimientos vengativos o agravios y amedrentamientos. Pero hagamos un sincero esfuerzo para no alimentar el miedo o el resentimiento.

Denunciar, señalar o poner en evidencia el cinismo, el encubrimiento, las mentiras, las inmoralidades,  delitos o contradicciones del fujimorismo, no es ser un provocador, ni un intolerante ni un resentido, es seguir el deber ético, moral que tiene todo ciudadano de combatir las redes de corrupción y prepotencia. Sabemos que elllos no dejará de perseguir sus propósitos de poder e impunidad: desde el Congreso con su bancada y con el otro sucesor de la dinastía, y en otros poderes moviendo los hilos que puedan. Un caso evidente es la estrategia larga pero detallada que parece desde hace un tiempor  estar en marcha para iniciar la anulación de la condena a Fujimori. Como el fallo secuestrado  por el Tribunal Constitucional. Lo que los fujimoristas aún no entienden es que con ese acto terminarán de cavar su propia tumba. Será visto como una evidente muestra de su desprecio por la justicia, de su insistencia en la impunidad, incluso a costa de echarse abajo el hito anticorrupción más importante de nuestra historia y uno de los más relevantes a nivel mundial: la condena a Alberto Fujimori-Montesinos.

Así que no nos pidan que callemos, que no sigamos combatiendo, recordando, advirtiendo, porque una de las grandes lecciones de estas elecciones es esa: no se puede dejar de contar quiénes son, cómo actúan y qué pretenden. No podemos otra vez volver a estar con la guillotina sobre la cabeza para actuar. Lo que sí no haremos será insultar gratuitamente, restregarles la derrota maliciosamente. No caeremos en la prepotencia y la soberbia con las que ellos se han comportado durante años y de manera más evidente durante la campaña, No seremos lo prepotentes y soberbios que siempre se han mostrado más bien, ellos. Pero no nos provoquen continuando con el cinismo, con la defensa del crimen, de lo indefendible, de lo reprobable y repudiable que no debe volver.

Hoy 6 de junio, esperemos empiece para el país una nueva página de bien. Ojalá a partir de hoy, los peruanos podamos sorprendernos con un Humala auténticamente reformado, centrado, humilde, sereno, democrático, concertador. Ojalá a partir de hoy volvamos a ver a aquellos de quienes nos hemos separado temporalmente, como parte nuestra. Porque al fin y al cabo, con excepción de los corruptos, todos queremos más o menos lo mismo: progreso personal y colectivo. Aunque algunos privilegien solo el personal a costa de el del conjunto. Hoy más que nunca necesitamos estar todos de la misma orilla, la de la vigilancia y la exigencia.

Somos contemporáneos viviendo una misma esperanza, sufriendo una misma incertidumbre, conviviendo en un mismo espacio cívico y no podemos huir de eso. Viviremos juntos, del lado de la democracia, los próximos cinco años. Tendremos que hacer fuerza conjunta para vigilar y fiscalizar atentamente cada paso, cada guiño, cada intención. Vamos, sólo juntos podremos. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requiere de nosotros.

Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición. Con fe, determinación, lucidez, y convicción. Apoyando lo que convenga a todos apoyar, denunciando lo que convenga a todos denunciar.

Y que el destino nos sea propicio.

Escenario 1 – Ollanta Humala Presidente
Si el 6 de junio el presidente resulta ser Ollanta Humala, no será un día para estar feliz. Será sí, un día para sentir alivio por habernos librado, aunque por muy poquito (lo cual sigue siendo sumamente preocupante) de una agrupación a la que le hubiera resultado imposible manejarse bajo códigos distintos de los que siempre ha usado: los de la moral prescindible, los derechos y libertades supeditados a los fines que consideran necesarios.

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Ollanta Humala, saltaré los primeros treinta segundos de alegría porque el fujimorismo no se volvió a inocular, pero los siguientes treinta segundos caeré sentada en el diván, sumida en la incertidumbre y en la sensación de que es necesario poner en marcha de nuevo la maquinaria de fiscalización y vigilancia.

Y habrá que estar pendientes, no solo ante la posibilidad de que todo lo prometido en las últimas semanas se vaya “desprometiendo”, sino también porque quienes no somos adherentes ni partidarios, quienes no somos ni de lejos miembros del partido pero decidimos valientemente arriesgar nuestra confianza en sus cambios y juramentos, tenemos una gran responsabilidad sobre ese apoyo y deberemos responder por él si las cosas no salen como esperamos.

Pero hemos de confiar en que no podrá burlarse de tantos ni tomarnos por tontos. Las personas admirables y de intachable trayectoria en pro de los fundamentales derechos y libertades, aquellos que siempre han defendido la democracia, no sólo con palabras sino con su vida ejemplar, y que han optado por confiar, me infunden confianza.

De otro lado, cuando logre mantener a raya nuevamente el temor, volveré a sonreír pensando en que hemos tenido una gran suerte como país, sentiré un placer sereno y empático por mis compatriotas, porque si bien no creo en dios, quizás, si es que existe, habrá sido generoso en no vernos hundir nuevamente en el abuso, el atropello, el asesinato desde el Estado, el cinismo y el robo como formas de hacer y de vivir de la política y del pueblo. Me quedaré inquieta igual, pensando que esta elección puede haber alimentado las ansias de esa asociación de la inmoralidad de volver a ser poder, a toda costa y a cualquier precio, como siempre han hecho. Y no me queda duda que empezarán a trabajar en ello desde el primer día de la eventual derrota.

Pero creeré que quizás pueda quedarme un poco más tranquila de saber que por lo menos dos claras lecciones puede sacar de esto la aspirante Fujimori: Una, que rodearse en su núcleo duro de lo peor del fujimorismo fue uno de sus errores más caros. Y querré pensar que quizás, cuando lo vuelva a intentar, tendrá la inteligencia de, realmente, prescindir de todos y cada uno de ellos. Si entendió el mensaje, le constará que la mayoría no tolera corruptos, menos aún corruptos cínicos que pretenden pasar por agua fría y lanzar al olvido lo que deleznablemente les vimos defender, complotar, atropellar, mentir, robar, despreciar. En video, in fraganti y sin el más mínimo propósito auténtico de enmienda o arrepentimiento.

Y dos: Que la defensa de su padre le impidió objetivamente deslindar de manera sentida y real. No puede, y ha quedado probado, separar su condición de hija con la de la política, porque genera un conflicto de intereses de épicas proporciones. Porque decir, por ejemplo, que lamenta los errores, 15 años después, ante una cámara, de cara a una segunda vuelta, sin siquiera citar a los deudos para decírselos personalmente, y por el contrario, esmerarse en limpiar a su padre de la condena es una abierta, cruel y ofensiva contradicción.

Por supuesto, como hija y ciudadana tiene el legítimo derecho a hacerlo, pero usar el poder político y sobre todo, utilizar el cargo más importante de representación de un país con ese fin es inaceptable. Si ella quiere ver a su padre libre, que lo defienda como cualquier persona, pero que no lleve a todo un país de vuelta a la corrupción y el desánimo, que no nos desbarranque nuevamente a un país sin instituciones y sin moral, sólo por cumplir su mandato familiar.

Y ojalá, a partir del 6 de junio, los peruanos podamos sorprendernos con un Humala auténticamente reformado, centrado, humilde, sereno, democrático, concertador. Ojalá a partir del 6 de junio volvamos a ver a aquellos de quienes nos hemos separado temporalmente, como parte nuestra. Porque al fin y al cabo, con excepción de los corruptos, todos queremos más o menos lo mismo: progreso personal y colectivo. Aunque algunos privilegien solo el personal a costa de el del conjunto. Tarde o temprano nos encontraremos todos nuevamente en la misma orilla, la de la vigilancia y la exigencia.

Somos contemporáneos viviendo una misma esperanza, sufriendo una misma incertidumbre, conviviendo en un mismo espacio cívico y no podemos huir de eso. Viviremos juntos, del lado de la democracia, los próximos cinco años gane quien gane. Tendremos que hacer fuerza para vigilar y fiscalizar atentamente cada paso, cada guiño, cada intención. Vamos, sólo juntos podremos. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requiere de nosotros.

Yo votaré por Humala porque del mal que se cierne sobre nosotros prefiero el de la incertidumbre nacionalista que el de la certeza de la perversión fujimorista. Pero hasta allí llega mi voto, prestadito no más.
Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición.
Y que el destino nos sea propicio.

Escenario 2 – Keiko-Alberto Fujimori Presidente

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Alberto/Keiko Fujimori, será un día que querremos olvidar para siempre. Será un día en el que le diré a mis compatriotas: lo siento, no supimos hacer lo suficiente ni a tiempo, no pudimos hacer lo necesario para evitar que lo más sórdido de la política, lo más retorcido y pervertido que hemos conocido en los últimos años vuelva a tomar sus puestos de poder abusivo, transgresor de todo equilibrio e institución, demoledor de toda decencia y honestidad, instaurador del chantaje, la extorsión, el desprecio, el terror y crimen desde el Estado, la insignificancia de la vida del otro. No pudimos y tendremos que vivir con ello. No pudimos y no quedará más remedio que volverse a poner el chaleco antimiasma, pelear con uñas y dientes, enfrentarlos con todo nuestro esfuerzo, energía y convicción.

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Alberto/Keiko Fujimori, me sumiré en la más desalentadora tristeza durante los primeros tres minutos, pero a partir del cuarto respiraré hondo, me pondré de pie y miraré adelante. Y miraré al costado, y debajo de la alfombra fujimorista por todos nosotros. Y no dejaré de mirar y escudriñar, vigilar y denunciar. No podemos, no debemos. Esta vez estamos avisados, somos muchos y sabemos de qué pies cojean.

Este 6 de junio, sea quien sea el ganador o ganadora, el objetivo será siempre uno: el país es de todos nosotros, no de los políticos. El país no debe sufrir las consecuencias de las perversidades y atrocidades de un gobierno integrado por violadores de todo bien o derecho, corrompedores profesionales, extorsionadores de vidas y almas, complotadores, abusivos, asesinos, ladrones, dictadores y verdugos de las libertades.

Este 6 de junio, sea quien sea quien gane, el objetivo será el mismo: no toleraremos más corruptelas, más atropellos, más robos, ni asesinatos por parte del Estado, ni toleraremos que se eche abajo todo el sistema anticorrupción  ni que se manipulen y perviertan todos los poderes del Estado para lograr el obejtivo de liberar a un ex presidente preso por lo que dice que no supo, no vio, no se enteró, hicieron subalternos sin su conocimiento. Un preso que no acusó jamás a su suspuesto traidor, que no cooperó una sóla vez con esclarecer las acusaciones contando todo lo que sabía, todo lo que escondía con su silencio delator.

Este 6 de junio, si ganan los fujimoristas, nos tocará unirnos a los que exigimos decencia y honestidad, a quienes queremos ver vocación por el Perú y no depredación del país. Todos los que no somos corruptos estaremos en el mismo barco, armados del valor y la resistencia que serán necesarias para enfrentarse a la red de vilezas que desde el primer día empezará a tejerse primero en reserva, luego cada vez con menos cuidado por las formas públicas.

Viviremos juntos los próximos cinco años sea cual sea el resultado. Estaremos juntos del lado de la democracia, los derechos y las libertades, gane quien gane. Tendremos que unir fuerzas para vigilar y fiscalizar con ojo de cazador cada paso, cada guiño, cada intención. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requerirá entonces de nosotros.

Yo no votaré por Keiko porque no será su papá pero defiende y aplaude su gobierno, porque su núcleo duro delata su dependencia de ellos y de su padre. Porque no se puede mentir tanto, encubrir tan deshonrosamente, manipular de manera tan cínica y erigirse como el cambio.

No votaría nunca por el fujimorismo así me torturaran mil veces en los sótanos del SIN, me encerraran en Palacio, me cortaran en pedacitos, me asesinaran sin razón, o cualquiera de sus pérfidas manías, porque del mal que se cierne sobre nosotros prefiero un millón e infinitamente la incertidumbre nacionalista que la certeza de la perversión fujimorista.

Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición.
Y que el destino nos sea propicio.