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Ha sido un año difícil. Casi la mitad del 2011 lo pasamos en la campaña presidencial. Ganó un candidato inesperado. Lima se dividió entre la derecha nostradamus que anunciaba el ¨apocalipsis now¨ y los centroderecha resignados apostando porque la ¨Hoja de ruta¨ no fuera una artimaña de campaña. El nuevo gobierno ha ido pagando el precio de la inexperiencia política. Primero, al tener bajo su paraguas a grupos de irreconciliable visión y formas de trabajo. Opiniones diversas, dispersas, sin una aparente agenda y aunque en algunos casos el propio Presidente ha logrado resistir y revertir el cargamontón mediático, cierta prensa no deja de intentar poner la agenda política desde sus redacciones o programas. En otros casos, los medio han contribuído a desnudar indicios o pruebas de corrupción, como los casos Chehade, Anicama o Amado.

Pero el real parteaguas ha sido Conga. Parece haber un a.C. (antes de Conga) y d.C. (después de Conga). Si bien el resultado no ha sido luctuoso, y eso hay que celebrarlo, los problemas aún irresueltos del mismo Conga podrían replicarse en otros similares escenarios del país. Esperemos que el gobierno esté trabajando con inteligencia, sensibilidad social y firmeza para no complicar con protestas, descontentos y ruido político el futuro próximo que ya bastante de preocupación tiene a nivel global con las crisis en ciernes.

El caso Chehade debería haber sido una lección para el Presidente de cuál es el costo político de no ser gestualmente tajante cuando el colaborador implicado es tan cercano y su defensa tan resbalosa. Los congresistas oficialistas que se manejaron como oposición durante Conga deben haber enseñado otra lección al gobierno, y es que queda claro que el Nacionalismo no es un partido como ellos mismos pretenden, sino que actúa como partido cuando la conveniencia política es mutua pero que se quiebra fácilmente cuando el futuro político individual del congresista o miembro peligra o pesa más que los objetivos de partido y de gobierno. Ojalá y el Presidente pueda ejercer un mejor liderazgo de sus cuadros para que en este segundo respiro de gabinete la palabra cohesión, tan mentada, no quede solo en estrategia de marketing político. Porque de verdad la vamos a necesitar.

La Ley de moratoria de Transgénicos, la Ley de la Consulta Previa, entre otras, han sido algunas de las pocas buenas noticias de estos 5 meses de gestión. El modelo económico, pese a su discrepancia con el de ¨la gran transformación¨ parece ser de los pocos puntos exentos de discordia, al menos por ahora, pues habrá que esperar ver qué sucede con promesas como el aumento de la remuneración mínima vital o los programas sociales y otros ofrecidos en campaña y que el pueblo no dejará pasar con facilidad. Como tampoco se dejará pasar un posible indulto al expresidente Alberto Fujimori quien, como se ha demostrado, no está en estado terminal. Con lo desagradable que resulta hablar de la salud de alguien en estos términos… pero son los propiosFujimoristas que con su acostumbrada altivez han recordado sus mejores épocas de manipulación social para pretender mostrar que el expresidente está más enfermo de lo que en realidad reflejan sus exámenes médicos. Otra cosa sería que Alberto Fujimori reconociera magnánimamente sus yerros, sus delitos y se mostrara auténticamente arrepentido y dolido por el sufrimiento causado a sus víctimas y deudos, así como por la podredumbre corrupta que su gobierno instaló en todas las capas de la vida pública.

En vez de pretender una inocencia que solo sus partidarios o incautos creen, un gesto de honor y honestidad así del expresidente lo redimiría para la historia, podría quizás revertir algo del daño causado pues quebraría la cadena de sus defensores y su filosofía de ¨el fin justifica los medios¨. Pero esa es quizás una utopía que contradice la esencia misma del Fujimorismo, por lo que esa vía queda virtualmente descartada. Ollanta Humala solo tendría la potestad de indultarlo ¨sin expresión de causa¨ pero con consecuencias políticas inmediatas y futuras, de por vida irredimibles en su curriculum presidencial.

Este gobierno aún puede ser el que haga la diferencia en nuestra historia reciente. El que acorte las brechas de las diferencias económicas y sociales (trabajo, salud, nutrición), el que invierta en educar a las próximas generaciones, el que se distinga por apoyar la investigación, la ciencia, la tecnología y la innovación repatriando a los cerebros que han emigrado y procurando que los que están por irse no lo hagan. Este aún puede ser el gobierno que le dé al MINAM las potestades y dineros que necesita para cuidar, proteger y rentabilizar ecológicamente nuestros recursos. Este gobierno puede ser el de la gran transformación del Perú con la Hoja de Ruta de la Democracia, de la inversión privada fiscalizada en beneficio de los más, del respeto de los derechos individuales y fundamentales, sin caer en la tentación del poder que envanece, envilece y corrompe. Ojalá así sea. Suerte para todos nosotros este 2012.

Publicado el lunes 26 de de diciembre del 2011, en el diario La Primera

(Escrito el lunes 6 de junio del 2011)

Hoy es 6 de junio. Ollanta Humala es presidente electo.

El fujimorismo ha sido derrotado. Por ahora. Pero no lo subestimen. Este será apenas un recodo para ellos. Y debemos perseverar en la tarea de instruir en memoria e historia a los más jóvenes y a los más vulnerables a una próxima manipulación.

El triunfo de Humala es en parte el triunfo del antifujimorismo, o dicho de otra forma, de quienes vemos el fujimorismo como lo que realmente es; pero es también, y de manera justa y contundente, el triunfo de millones de compatriotas marginados y hartos de ser invisibles.

Hoy 6 de junio una gran parte del país ha despertado con una sonrisa y satisfacción en el alma. Otros quizás más cautos, con un certero alivio expectante.

Pero no hay que dejar de pensar también en los peruanos que se levantaron hoy con angustia, miedo, indignación o abatimiento. Ellos pudimos haber sido nosotros. Y me parece necesario demostrar que podemos ser empáticos, comprensivos, respetuosos con su desazón y desaliento como hubiésemos querido que lo sean con nosotros de haber sido otro el resultado.

Por supuesto que eso no quiere decir que debemos tolerar pasivamente odios dirigidos, tratos abusivos, resentimientos vengativos o agravios y amedrentamientos. Pero hagamos un sincero esfuerzo para no alimentar el miedo o el resentimiento.

Denunciar, señalar o poner en evidencia el cinismo, el encubrimiento, las mentiras, las inmoralidades,  delitos o contradicciones del fujimorismo, no es ser un provocador, ni un intolerante ni un resentido, es seguir el deber ético, moral que tiene todo ciudadano de combatir las redes de corrupción y prepotencia. Sabemos que elllos no dejará de perseguir sus propósitos de poder e impunidad: desde el Congreso con su bancada y con el otro sucesor de la dinastía, y en otros poderes moviendo los hilos que puedan. Un caso evidente es la estrategia larga pero detallada que parece desde hace un tiempor  estar en marcha para iniciar la anulación de la condena a Fujimori. Como el fallo secuestrado  por el Tribunal Constitucional. Lo que los fujimoristas aún no entienden es que con ese acto terminarán de cavar su propia tumba. Será visto como una evidente muestra de su desprecio por la justicia, de su insistencia en la impunidad, incluso a costa de echarse abajo el hito anticorrupción más importante de nuestra historia y uno de los más relevantes a nivel mundial: la condena a Alberto Fujimori-Montesinos.

Así que no nos pidan que callemos, que no sigamos combatiendo, recordando, advirtiendo, porque una de las grandes lecciones de estas elecciones es esa: no se puede dejar de contar quiénes son, cómo actúan y qué pretenden. No podemos otra vez volver a estar con la guillotina sobre la cabeza para actuar. Lo que sí no haremos será insultar gratuitamente, restregarles la derrota maliciosamente. No caeremos en la prepotencia y la soberbia con las que ellos se han comportado durante años y de manera más evidente durante la campaña, No seremos lo prepotentes y soberbios que siempre se han mostrado más bien, ellos. Pero no nos provoquen continuando con el cinismo, con la defensa del crimen, de lo indefendible, de lo reprobable y repudiable que no debe volver.

Hoy 6 de junio, esperemos empiece para el país una nueva página de bien. Ojalá a partir de hoy, los peruanos podamos sorprendernos con un Humala auténticamente reformado, centrado, humilde, sereno, democrático, concertador. Ojalá a partir de hoy volvamos a ver a aquellos de quienes nos hemos separado temporalmente, como parte nuestra. Porque al fin y al cabo, con excepción de los corruptos, todos queremos más o menos lo mismo: progreso personal y colectivo. Aunque algunos privilegien solo el personal a costa de el del conjunto. Hoy más que nunca necesitamos estar todos de la misma orilla, la de la vigilancia y la exigencia.

Somos contemporáneos viviendo una misma esperanza, sufriendo una misma incertidumbre, conviviendo en un mismo espacio cívico y no podemos huir de eso. Viviremos juntos, del lado de la democracia, los próximos cinco años. Tendremos que hacer fuerza conjunta para vigilar y fiscalizar atentamente cada paso, cada guiño, cada intención. Vamos, sólo juntos podremos. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requiere de nosotros.

Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición. Con fe, determinación, lucidez, y convicción. Apoyando lo que convenga a todos apoyar, denunciando lo que convenga a todos denunciar.

Y que el destino nos sea propicio.

Escenario 1 – Ollanta Humala Presidente
Si el 6 de junio el presidente resulta ser Ollanta Humala, no será un día para estar feliz. Será sí, un día para sentir alivio por habernos librado, aunque por muy poquito (lo cual sigue siendo sumamente preocupante) de una agrupación a la que le hubiera resultado imposible manejarse bajo códigos distintos de los que siempre ha usado: los de la moral prescindible, los derechos y libertades supeditados a los fines que consideran necesarios.

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Ollanta Humala, saltaré los primeros treinta segundos de alegría porque el fujimorismo no se volvió a inocular, pero los siguientes treinta segundos caeré sentada en el diván, sumida en la incertidumbre y en la sensación de que es necesario poner en marcha de nuevo la maquinaria de fiscalización y vigilancia.

Y habrá que estar pendientes, no solo ante la posibilidad de que todo lo prometido en las últimas semanas se vaya “desprometiendo”, sino también porque quienes no somos adherentes ni partidarios, quienes no somos ni de lejos miembros del partido pero decidimos valientemente arriesgar nuestra confianza en sus cambios y juramentos, tenemos una gran responsabilidad sobre ese apoyo y deberemos responder por él si las cosas no salen como esperamos.

Pero hemos de confiar en que no podrá burlarse de tantos ni tomarnos por tontos. Las personas admirables y de intachable trayectoria en pro de los fundamentales derechos y libertades, aquellos que siempre han defendido la democracia, no sólo con palabras sino con su vida ejemplar, y que han optado por confiar, me infunden confianza.

De otro lado, cuando logre mantener a raya nuevamente el temor, volveré a sonreír pensando en que hemos tenido una gran suerte como país, sentiré un placer sereno y empático por mis compatriotas, porque si bien no creo en dios, quizás, si es que existe, habrá sido generoso en no vernos hundir nuevamente en el abuso, el atropello, el asesinato desde el Estado, el cinismo y el robo como formas de hacer y de vivir de la política y del pueblo. Me quedaré inquieta igual, pensando que esta elección puede haber alimentado las ansias de esa asociación de la inmoralidad de volver a ser poder, a toda costa y a cualquier precio, como siempre han hecho. Y no me queda duda que empezarán a trabajar en ello desde el primer día de la eventual derrota.

Pero creeré que quizás pueda quedarme un poco más tranquila de saber que por lo menos dos claras lecciones puede sacar de esto la aspirante Fujimori: Una, que rodearse en su núcleo duro de lo peor del fujimorismo fue uno de sus errores más caros. Y querré pensar que quizás, cuando lo vuelva a intentar, tendrá la inteligencia de, realmente, prescindir de todos y cada uno de ellos. Si entendió el mensaje, le constará que la mayoría no tolera corruptos, menos aún corruptos cínicos que pretenden pasar por agua fría y lanzar al olvido lo que deleznablemente les vimos defender, complotar, atropellar, mentir, robar, despreciar. En video, in fraganti y sin el más mínimo propósito auténtico de enmienda o arrepentimiento.

Y dos: Que la defensa de su padre le impidió objetivamente deslindar de manera sentida y real. No puede, y ha quedado probado, separar su condición de hija con la de la política, porque genera un conflicto de intereses de épicas proporciones. Porque decir, por ejemplo, que lamenta los errores, 15 años después, ante una cámara, de cara a una segunda vuelta, sin siquiera citar a los deudos para decírselos personalmente, y por el contrario, esmerarse en limpiar a su padre de la condena es una abierta, cruel y ofensiva contradicción.

Por supuesto, como hija y ciudadana tiene el legítimo derecho a hacerlo, pero usar el poder político y sobre todo, utilizar el cargo más importante de representación de un país con ese fin es inaceptable. Si ella quiere ver a su padre libre, que lo defienda como cualquier persona, pero que no lleve a todo un país de vuelta a la corrupción y el desánimo, que no nos desbarranque nuevamente a un país sin instituciones y sin moral, sólo por cumplir su mandato familiar.

Y ojalá, a partir del 6 de junio, los peruanos podamos sorprendernos con un Humala auténticamente reformado, centrado, humilde, sereno, democrático, concertador. Ojalá a partir del 6 de junio volvamos a ver a aquellos de quienes nos hemos separado temporalmente, como parte nuestra. Porque al fin y al cabo, con excepción de los corruptos, todos queremos más o menos lo mismo: progreso personal y colectivo. Aunque algunos privilegien solo el personal a costa de el del conjunto. Tarde o temprano nos encontraremos todos nuevamente en la misma orilla, la de la vigilancia y la exigencia.

Somos contemporáneos viviendo una misma esperanza, sufriendo una misma incertidumbre, conviviendo en un mismo espacio cívico y no podemos huir de eso. Viviremos juntos, del lado de la democracia, los próximos cinco años gane quien gane. Tendremos que hacer fuerza para vigilar y fiscalizar atentamente cada paso, cada guiño, cada intención. Vamos, sólo juntos podremos. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requiere de nosotros.

Yo votaré por Humala porque del mal que se cierne sobre nosotros prefiero el de la incertidumbre nacionalista que el de la certeza de la perversión fujimorista. Pero hasta allí llega mi voto, prestadito no más.
Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición.
Y que el destino nos sea propicio.

Escenario 2 – Keiko-Alberto Fujimori Presidente

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Alberto/Keiko Fujimori, será un día que querremos olvidar para siempre. Será un día en el que le diré a mis compatriotas: lo siento, no supimos hacer lo suficiente ni a tiempo, no pudimos hacer lo necesario para evitar que lo más sórdido de la política, lo más retorcido y pervertido que hemos conocido en los últimos años vuelva a tomar sus puestos de poder abusivo, transgresor de todo equilibrio e institución, demoledor de toda decencia y honestidad, instaurador del chantaje, la extorsión, el desprecio, el terror y crimen desde el Estado, la insignificancia de la vida del otro. No pudimos y tendremos que vivir con ello. No pudimos y no quedará más remedio que volverse a poner el chaleco antimiasma, pelear con uñas y dientes, enfrentarlos con todo nuestro esfuerzo, energía y convicción.

Si el 6 de junio el presidente resulta ser Alberto/Keiko Fujimori, me sumiré en la más desalentadora tristeza durante los primeros tres minutos, pero a partir del cuarto respiraré hondo, me pondré de pie y miraré adelante. Y miraré al costado, y debajo de la alfombra fujimorista por todos nosotros. Y no dejaré de mirar y escudriñar, vigilar y denunciar. No podemos, no debemos. Esta vez estamos avisados, somos muchos y sabemos de qué pies cojean.

Este 6 de junio, sea quien sea el ganador o ganadora, el objetivo será siempre uno: el país es de todos nosotros, no de los políticos. El país no debe sufrir las consecuencias de las perversidades y atrocidades de un gobierno integrado por violadores de todo bien o derecho, corrompedores profesionales, extorsionadores de vidas y almas, complotadores, abusivos, asesinos, ladrones, dictadores y verdugos de las libertades.

Este 6 de junio, sea quien sea quien gane, el objetivo será el mismo: no toleraremos más corruptelas, más atropellos, más robos, ni asesinatos por parte del Estado, ni toleraremos que se eche abajo todo el sistema anticorrupción  ni que se manipulen y perviertan todos los poderes del Estado para lograr el obejtivo de liberar a un ex presidente preso por lo que dice que no supo, no vio, no se enteró, hicieron subalternos sin su conocimiento. Un preso que no acusó jamás a su suspuesto traidor, que no cooperó una sóla vez con esclarecer las acusaciones contando todo lo que sabía, todo lo que escondía con su silencio delator.

Este 6 de junio, si ganan los fujimoristas, nos tocará unirnos a los que exigimos decencia y honestidad, a quienes queremos ver vocación por el Perú y no depredación del país. Todos los que no somos corruptos estaremos en el mismo barco, armados del valor y la resistencia que serán necesarias para enfrentarse a la red de vilezas que desde el primer día empezará a tejerse primero en reserva, luego cada vez con menos cuidado por las formas públicas.

Viviremos juntos los próximos cinco años sea cual sea el resultado. Estaremos juntos del lado de la democracia, los derechos y las libertades, gane quien gane. Tendremos que unir fuerzas para vigilar y fiscalizar con ojo de cazador cada paso, cada guiño, cada intención. Ojalá todos estemos a la altura de lo que el país requerirá entonces de nosotros.

Yo no votaré por Keiko porque no será su papá pero defiende y aplaude su gobierno, porque su núcleo duro delata su dependencia de ellos y de su padre. Porque no se puede mentir tanto, encubrir tan deshonrosamente, manipular de manera tan cínica y erigirse como el cambio.

No votaría nunca por el fujimorismo así me torturaran mil veces en los sótanos del SIN, me encerraran en Palacio, me cortaran en pedacitos, me asesinaran sin razón, o cualquiera de sus pérfidas manías, porque del mal que se cierne sobre nosotros prefiero un millón e infinitamente la incertidumbre nacionalista que la certeza de la perversión fujimorista.

Desde este 6 de junio, todos seremos otra vez oposición.
Y que el destino nos sea propicio.

DECÁLOGO DEMOCRÁTICO 2011-2016

1) En democracia y por democracia, los votos de la mayoría deben ser respetados.

2) Los votos democráticamente recibidos no son carta blanca para gobernar de espaldas a la democracia.

3) Si un gobierno, democráticamente elegido, se saliera del cauce de la democracia, perderá toda legitimidad.

4) Un gobierno que luego de ser electo desconozca la democracia en cualquier tramo de su  periodo, será obligado por las fuerzas democráticas a dejar el cargo.

5) Cualquier cambio de modelo económico debe ser ejecutado dentro de los cauces de la vida democrática y las reglas y procedimientos que ésta impone.

6) Cualquier intento por parte de un gobierno, de someter a alguno de los poderes equilibrantes del Estado (Judicial, Legislativo, Prensa, Organizaciones civiles de vigilancia) será motivo de pérdida de legitimidad democrática del gobierno elegido vía democracia.

7) Cualquier intento por desconocer los Derechos Humanos plenos, las libertades individuales, los tratados y compromisos de derecho internacional, o las condenas contra los acusados de corrupción o violación de Derechos Humanos, será causal de pérdida de legitimidad democrática de un gobierno elegido democráticamente.

8 ) Cualquier injerencia avalada, promovida o permitida por el gobierno nacional,  de un gobierno extranjero sobre nuestros asuntos internos, será causa de la pérdida de credenciales democráticas de un gobierno elegido democráticamente.

9) La democracia no es un medio para quitar derechos, recursos o la dignidad de un pueblo. La democracia es un fin en sí mismo y debe ser enseñada, explicada, alimentada, robustecida por el gobierno de turno a través del fortalecimiento de las instituciones autónomas y al servicio de una mejor convivencia pacífica, no polarizante ni excluyente.

10) La democracia, así como el territorio, no es propiedad de un gobierno. La democracia es de todos los peruanos y el gobierno de turno es tan sólo un administrador temporal de esos bienes. Las fuerzas democráticas estarán en permanente vigilancia de la vigencia y respeto de las reglas democráticas del país.

Lima, martes 12 de Abril del 2011

Esta es mi propuesta, abierta a perfeccionamiento. Si estás de acuerdo, por favor fírmala con tu nombre y correo electrónico en el lugar de los comentarios.

Gracias.

Claudia Cisneros Méndez

KEIKO, EL OTRO CUCO http://ff.im/-A1DoC” (@dreampicker)

El kuko mayor, la verdad“. (@pumbaespercy via Twitter)

Representa un 20% de peruanos que seguramente tienen un buen recuerdo de su padre porque les puso un caño o una escuela, en las clases económicas más necesitadas. O en el caso de las clases económicas más pudientes, les permitió prosperidad empresarial. Ambos extremos, a mi parecer egoístas, egocéntricos. Ambos grupos preocupados principalmente por lo que les dieron a ellos, sin importarles lo que eso significó para el resto del país y nuestro futuro común.

Sus cocinas, caños, empresas florecieron a costa de un gobierno que asesinó, desapareció o persiguió a gente que le era incómoda o contraria, un gobierno que destruyó todas las instituciones que se necesitan para que un país marche mejor para todos, un gobierno que no respetó ni la vida, ni la libertad ni las reglas de la democracia.

¿Pero para qué sirve la democracia si no se puede comer, si no tenemos nada o si nuestras empresas no prosperan? Podrían reclamar los beneficiados de la década fujimorista.

Sirve para que tengamos no sólo presente sino futuro. Sirve para que la mayoría de peruanos podamos tener mejores posibilidades. Sirve para que el ser humano respete al ser humano, su vida, su propiedad, su libertad de pensar distinto, de denunciar al corrupto, sirve para que no te engañen tan fácil, para evitar que nos roben el país y el dinero que pagamos con nuestros impuestos, con nuestro trabajo.

Sin democracia, el gobernante se cree todopoderoso porque no hay nada que él no pueda cambiar a su antojo, modificar a su conveniencia. Y así sucedió con Fujimori. Sin democracia, los presidentes se vuelven dictadores, autócratas. Convierten lo ilegal en cuasilegal o pseudolegal. Así lo hizo el fujimorismo con la ley de interpretación auténtica para volver legal la ilegal re-reelección (http://bit.ly/hPYUzR), o la amnistía a Colina, el grupo de asesinos pagados por el Estado que hasta ahora defendienden los fujimoristas. Entre otras, no olvidemos las delirantes explicaciones de Martha Chávez para defender los delitos del régimen diciendo que la torturada agente Leonor La Rosa se autoflageló o que los estudiantes de La Cantuta se autosecuestraron (http://www.bajolalupa.org/04/04_tex.html).

¿Pero y qué tiene que ver todo esto con Keiko? Podríamos decir, siendo benévolos, que quizás fue arrancada de su vida adolescente y se vio obligada de algún modo a suplantar a su maltratada madre. Aunque ya desde entonces surgieron los cuestionamientos del abandono moral a quien le dio la vida mientras apoyaba públicamente a su papá aceptando el cargo de primera dama. Cargo que su padre le quitó a su incómoda esposa después de que ella denunciara que los Fujimori, hermanos de Alberto, tíos de Keiko, vendían la ropa donada por Japón para ganar dinero. ¿Y Keiko a quién le creyó, a quién apoyó?

Pero además de esta actitud moralmente cuestionable de Keiko, y que se pudo haber explicado por su juventud, inexperiencia, inocencia, ya no puede ser excusa hoy, que Keiko tiene 35 años y ha persistido en defender y representar con todo y orgullo al gobierno corrupto y asesino de su padre. Ya no se pude argumentar que hay que entenderlo como una buena hija que no abandona a un familiar en desgracia (aunque sea por su culpa esa desgracia) ya tiene edad y criterio suficiente para saber la diferencia entre no abandonar a un familiar (cosa muy digna) y participar activamente en liderar la defensa política de una persona (por más familiar que sea) procesada por la justicia y condenada por jueces que fueron halagados y aprobados por el propio abogado defensor de Alberto Fujimori, César Nakasaki (http://bit.ly/f0bJzF).

Porque ser líder de ese partido, hoy día, la obliga a mentirse y a mentirnos. A decir que no se hizo justicia con su papá, o decir que él no sabía nada de lo que su mano derecha-chueca, Montesinos, hacía. O a decir que su gobierno en realidad fue bueno. Todas probadas mentiras en el juicio. Se probó que Fujimori sí sabía, que su gobierno terminó siendo un desastre y que fue juzgado con todas las garantías (http://bit.ly/gVmqpZ).

Pero además la obliga a decir tremendas medias verdades como que ella se enfrentó a Montesinos. Pero no por las matanzas a peruanos, no por el robo sistemático a nuestras arcas, no por haber violentado la democracia y por haber corrompido cualquier atisbo de sistema independiente, no. Se enfrentó a su padre en contra de Montesinos sólo porque el asesor estaba, al parecer, extorsionando a sus amigos de Hayduk. Que más tarde igual serían procesados por temas de narcotráfico. Por lo que tampoco hay que descartar que Montesinos los extrosionara por tener rabo de paja. Como hacía el asesor con Vaticano y otros narcos a los que cobraba una suerte de cupos por dejarlos operar.

En todo caso, cuando hace unos meses la prensa reveló que un miembro de esa familia había aportado a la campaña anterior de Keiko, esta respondió que fue a título personal, no del partido pero que fue legal. (http://bit.ly/fOQUDi)

¿Por qué la “justiciera” Keiko en ese entonces no denunció a Montesions ante el Poder Judicial? ¿Por qué la supuesta “defensora” de lo correcto en el gobierno de su padre no salió a gritar más allá del despacho de su padre, a la prensa independiente (poca pero había) y sobre todo, por qué no denunció ante los entes de justicia que el asesor de su padre era a su saber un corrupto extorsionador? Y por qué no se preguntó Keiko Fujimori lo siguiente: si ella misma, asegura, le informó a su padre de estas extorsiones de Montesinos, y el propio Alberto Fujimori indultó a sus amigas Martínez a pedido de ella, ¿por qué no despidió ese mismo día a su asesor?

Keiko aceptó que siguiera o que su papá lo dejara seguir a su lado siendo para ella y para él un probado delincuente, porque extorsionar es un delito. Y si ella no estuvo de acuerdo avaló que su padre fuera cómplice ¿ni siquiera entonces rompió con su padre? ¿O rompió entonces y luego le perdonó ser cómplice? Eso también debió haberse procesado ante la justicia. Entonces, su tan marketeado enfrentamiento a Montesinos en realidad desnuda, como mínimo, una complicidad temprana o una indiferencia por el país, a mi parecer.

Si Keiko hubiera hecho lo que tenía que hacer, acorde a una democracia, no por una sola familia sino por todos los peruanos, ESO hubiera sido lo valiente y digno, ESO hubiera sido lo democrático, ESO nos hubiera indicado que ella quiere más y mejor a los peruanos que a un grupo de gente o a su propio familiar y su entorno. El berrinche en Palacio, a puerta cerrada, sólo dejó que el mafioso siguiera extorsionando y corrompiendo a otros. ¿Eso es querer al Perú? ¿Eso es haberse enfrentado a Montesinos? (http://bit.ly/gabhuZ)

Es algo que ella tendrá que responder. Nosotros podemos inferir según lógica elemental que no lo hizo porque Montesinos manejaba todas las instituciones, porque Montesinos era también Fujimori, porque cargarse al asesor hubiera significado cargarse también al asesorado, o sea, su papá que según comisión investigadora también participó en la extorsión de Olluquito (http://bit.ly/igiQKt).

Y por último, hubiera significado probablemente, una ruptura de identidad con el único lazo parental que no había sido quebrado luego de su cuestionado distanciamiento con su madre Susana Higuchi. Entonces ¿optó Keiko por hacerse de la vista gorda?

A la “justiciera” Keiko no le interesaron los alumnos calcinados de La Cantuta ni los inocentes abaleados de Barrios Altos, mucho menos le interesó que su padre y sus allegados construyeran un gobierno perverso que manejaba todas las instituciones en base al chantaje, el miedo, la amenaza, el dinero o beneficios judiciales. Entonces no te dejes engañar por su suave voz, o su amable sonrisa, rezagos de quien probablemente pudo haber sido si los intereses y ambiciones de su padre no se hubieran cruzado en su destino.

¿Pero por qué Keiko concentra hoy en día un 20% en promedio de votos peruanos? Su apellido de pretensiones dinásticas es sin duda la prinicpal y casi exclusiva razón. Sin el apellido Fujimori, Keiko sería poco más que un cero a la izquierda, a mi parecer. Keiko Guzmán o Keiko Gómez no sería más que una congresista con una mediocre producción de apenas cinco leyes en cinco años, que tiene el título de haber sido una de las que más faltó al Congreso, incluso ausentándose dos meses para terminar estudios de postgrado mientras argumentaba estar en viaje por “representación”. La otra cosa que le ha funcionado es mantenerse casi muda durante estos cinco años, algo que estratégicamente evita ganar detractores o enemigos. ¿O alguien recuerda haberla escuchado pronunciarse sobre temas relevantes para el país o sacar la cara por el pueblo más allá de la campaña?

FACTOR MONTESINOS

Yo en realidad dudo q K vaya a hacer otro 5 Abril o tener otro Montesinos, pero sí me parece q polarizaría mucho el país“. (@fabber vía Twitter)

Uno puede o no estar de acuerdo con lo que acabo de exponer. Uno puede o no creerle a Keiko, o pensar como fabber, que ella será diferente, que justamente no repetirá los errores/horrores de su padre. Uno podría pensar que si lo defiende es sólo por no hundirlo más. Uno podría pensar que Keiko, pese a sus 35 años y ninguna experiencia laboral podría ser la Fujimori buena. Pero aún si uno cree en su carácter controlado, su sonrisa amistosa, su suavidad en las formas, aún así, uno tendría que preguntarse algunas importantes cosas:

¿Quiénes acompañan a Keiko en esta carrera presidencial? ¿Es toda gente nueva, buena, confiable, honorable, que se merece el beneficio de la duda? ¿No estaba, por ejemplo, en su lista inicial el guardespaldas de Montesinos? Ese del que, según ellos, no conocían su antiguo trabajo con el asesor hasta que la prensa lo descubrió.

¿No está acaso con ella lo más duro del fujimorismo y técnicos o asociados, que no llegaron a purgar prisión pero que defendieron una y otra vez las ilegalidades, atrocidades o el sistema antidemocrático de Alberto Fujimori? ¿Quiénes sino son Martha Chávez, Luz Salgado, Carmen Lozada de Gamboa, Luis Delgado Aparicio, Jaime Yoshima, Rafael Rey, Carlos Raffo, Luisa María Cuculiza?

¿Alguna vez los escuchó decir que el de Fujimori fue un gobierno dictatorial, que destruyó las instituciones, que era imposible que el presidente no supiera lo que hacía su asesor? ¿Alguno le pidió perdón al país y a sus víctimas por tanto abuso y corrupción?
¿Por qué Vladimiro Montesinos ha hablado hace unos días por Internet en contra de quien se interpone al primer lugar que ansía Keiko? ¿Quién le conviene a Montesinos que salga elegida presidenta? ¿Con quién tendría mayor capacidad de utilizar toda la información que se ha negado a dar en los juicios?

Es absolutamente lógico y sensato pensar que, aunque Keiko tuviera realmente buenas intenciones, en un gobierno suyo, Vladimiro Montesinos y todos sus secuaces, los que evadieron la cárcel y se mantuvieron escondidos o en perfil bajo estos diez años, harán todo lo posible por reconstruirse, por recuperar poder usando todos los videos, audios, informaciones que pueden tener los Huamán Azcurra y compañía bajo llave.

Montesinos ve en Keiko, pero sobre todo en quienes la rodean, su única oportunidad en lo que le resta de vida de reacomodarse, quien sabe liberarse. Porque qué mayor elemento desestabilizador que un asesor que no ha dicho ni la mitad de lo que sabe de su asesorado, que ha esperado pacientemente el momento para jugar las cartas bomba que puede tener bajo la manga. ¿De cuántos todavía tiene videos, archivos, fotos, grabaciones? ¿Cuántos le deben favores o le temen? Volverán los chantajes, el miedo, las arbitrariedades. Porque entre fujimoristas y montesinistas sólo hay una diferencia de grados. Se necesitan unos a otros para sobrevivir y seguirá siendo así porque están unidos por lo que saben unos de otros. Y si no, recordemos la última amenaza de Montesinos a Keiko este pasado Enero 2011, a través del Facebook que maneja su abogada Estela Valdivia: “Me olvidaré de la lealtad a tu padre si me sigues difamando” dijo el fiel asesor (http://bit.ly/eXNvlc) ¿Y Keiko? Le contestó y luego calló para siempre.

Al final todos caemos en el jueguito de hablar de Humala mientras Keiko mete a 30 congresistas o más“. (@uterope via Twitter)

FACTOR CONGRESISTAS

Al anterior factor de desestabilización, sumémosle ahora a todos los fujimoristas que durante años han enfrentado cuestionamientos, procesos, insultos y castigos -algunos muy justos, otros, los menos, quizás excesivos- que revitalizados con la posibilidad de tener poder nuevamente, vendrán a por sus carceleros probablemente con sangre en el ojo y sed de venganza. Pero por si todo esto fuera poco en un eventual gobierno fujimorista, de algo de lo que podemos estar 100% seguros, es de que la prioiridad será que su condenado padre recupere la libertad. De eso se encargarán los experimentados legisladores-soldados de Fujimori.

LIBEREN A ALBERTO KENYA

No se sorprendan por la insitencia de Keiko por la pena de muerte para violadores. No solo responde a una manera de ver la vida como un medio para algo y no un fin en sí mismo. No solo responde a una manera legalizada de matar gente sin los incovenientes de los Colina o acusaciones posteriores de violación de derechos humanos, sino que además de vender la falsa ilusión de que con eso se estará ocupando de un grave problema y dándole solución, se aseguran de tener el respaldo ciudadano para denunciar el Pacto de San José de Costa Rica que no nos permite aplicar la pena de muerte.

Pero ¿saben qué otra cosa no permite el Pacto, y de salirnos de él podría convenir a los intereses fujimoristas? Que ese mismo Pacto impide el indulto a condenados por delitos de lesa humanidad ¿adivinen por ejemplo de quién? ¡Bingo, de Alberto Fujimori!
Y no se equivoquen, no se confundan, los fujimoristas no suelen trabajan con una sola estrategia. La otra, y que está más avanzada que esta, es la de no indultarlo, como bien dice a medias Keiko, porque ahora aseguran que significaría aceptar que cometió delitos.

Y si presta atención a las declaraciones recientes de distintos fujimoristas, ahora resulta  que Fujimori se declaró culpable sólo para evitar mayor “maltrato al ex presidente”. Como si claudicar de la inocencia fuera algo que un inocente haría. Como si no se entendiera que podía resultar mucho más conveniente y estratégico aceptar pronto la acusación, allanarse rápido para no tener que dar detalles y revelar las intricadas intimidades del abuso de poder y la corrupción. Porque haber mantenido su inocencia hubiera significado escuchar en cada juicio más y más detalles del engaño y los crímenes y afectar quizás la candidatura de Keiko, el mejor seguro de un mejor futuro para su condenado padre. (http://bit.ly/hrxzwA).

Esa estrategia de liberación ya está en marcha y usarán la especialidad de los fujimoristas: convertir lo legal (la condena) en ilegal (inventarse argumentos para hacerla parecer ilegal) y buscar su anulación. De hecho ya adelantaron sus intenciones con la acusación contra el juez San Martín y sus correos de consulta de figuras legales a España y que los fujimoristas pretender hacer pasar por prevaricato (http://bit.ly/ePNhjM).

Esto sumado al argumento de que en realidad es inocente peroque  se declaró culpable para “protegerse” es una estrategia que de llegar al poder se encargarán seguramente de lograr con menos obstáculos (en lenguaje fujimorista léase: manejando el Poder Judicial, la prensa, amedrentando a quienes se opongan, o sea, barriendo otra vez con toda institucionalidad y autonomía recuperadas tras su gobierno. No les quede duda que si lo hicieron para cosas menores, lo harán por Fujimori).

Pero deben estar avisados de que esa pretensión traerá mucho, pero mucho ruido político y férrea oposición, no sólo por parte de los defesores de la justicia y la democracia sino también por parte de ese 80% de la población que no comulga con ellos.

Y si todo esto les parece poco, piensen en las “lecciones” que la mafia habrá aprendido del pasado para no cometer los mismos “errores” que los llevaron a su propia debacle. Eso hará de un gobierno keikofujimontesinista, uno mucho más difícil de fiscalizar que uno humalista, que finalmente tiene un partido mucho menos organizado, con menos recorrido y deudas internas. Si en algo más se especializó el gobierno de fujimontesinos fue en centralizar la corrupción y sacarle los mayores dividendos para ellos y los suyos.

TERRORISMO DE SENDERO vs TERRORISMO DE ESTADO

No voy a terminar sin mencionar el recurrente trofeo que se auto otorgan los fujimoristas de la derrota al terrorismo. Es cierto, durante su gobierno se arrestó al genocida #1 del Perú, Abimael Guzmán, pero a costa de convertir ese gobierno en el genocida #2 de inocentes peruanos. Sólo porque no fue alguien de tu familia o de la mía la que fue asesinada por el Estado no significa que no importe. Porque si un Estado mata a un inocente o a un posible culpable que no conozco, mañana puede ser alguien que sí.
El ejemplo que siempre pongo para ese 20% que piensa que lo hecho por Fujimori fue bueno y que, en fin, también se cometieron “algunos” excesos poco relevantes comparado a lo que se hizo: No se puede decir de un padre de familia que es bueno sólo porque te da de comer, si al mismo tiempo abusa, pega o asesina a otros que son nuestra comunidad. ¿De qué sirve que nos de casa, comida o algún beneficio material y económico, si mata, abusa, persigue a otros que son también nuestros? ¿Eso es un buen padre de familia, un buen proveedor? ¿O es un hombre enfermo que utiliza su posición de dominio para mantenr su poder regalando algunas cosas a cambio de que se le permita asesinar, robar, corromper? ¿Yo debo defender eso? O debo al revés decir: qué pena que pese a haber tenido algunas buenas ideas e intenciones originales, se convirtió en el gobierno más corrupto y abusador de nuestra historia reciente. Mi caño, mi camino, mi empresa, mi prosperidad gracias a Fujimori, no puedo celebrarla si está manchada de la sangre de mis hermanos.

Por estas y algunas otras razones, creo que  Keiko Fujimori es una apuesta demasiado riesgosa para lo avanzado en democracia, en moral y en conciencia. Retroceder nunca, olvidar jamás.

La hija del asesino y el amigo de Chávez no pueden estar primeros. El Perú es Macondo pero esto ya es demasiado“. (@piahildebrandt)

Macondo era divertido, esto es un libro de Stephen King“. (@Aguilardo)

Esta es la democracia dicen. bueno, recuerdenla porque si gana Keiko u Ollanta no la van a volver a ver“. (@jevedel)

Por último, y no por ello menos importante, me pregunto: ¿Qué futuro gobernante garantiza (además de la mayor democracia, la mayor paz social, el desarrollo económico inclusivo) la promoción y preservación de los valores que nos sustentan, esos que son invisibles físicamente pero que se traducen en una convivencia más justa y ordenada? Los valores no materiales que nos hacen humanos, los códigos de conducta que nos organizan y garantizan igualdad de derechos, respeto por las diferencias de opinión, respeto por los derechos humanos, las libertades individuales.

La política en el Perú ha pasado de ser una política mediocremente ideológica a ser tristemente una política de espectáculo” Mario Vargas LLosa. (@MilagrosLeivaG)

Hoy que todos priorizamos índices financieros, cifras macroeconómicas, hoy que las ideologías han sido reemplazadas por meros modelos económicos, quizás se ha exagerado en desechar muy pronto los referentes sociales-morales que le dan a nuestra tecnificación el carácter humano que jamás debió perder. Un modelo que prescinde de legislación ética, de conciencia moral, de sensibilidad económica, está condenado a perder de vista a la gente de carne y hueso y sus historias, sus vidas y necesidades más allá de las materiales.

Un sistema puramente técnico o material, por necesario y prioritario que sea, no debería dejar de incorporar, como igualmente necesarios, estos valores. Porque un modelo puramente económico que no promueva y preserve todo esto, terminará por desvincularse de la gente, terminará abusando del poder y atropellando al ciudadano y al país. Por eso son importantes todos estos conceptos que parecen abstractos para la mayoría, pero que son una creación humana que, entre otras cosas, nos ha procurado hasta ahora la supervivencia de la especie en cooperación y respeto. Sin eso no hay civilización, sin civilización nuestras probabilidades de vida y calidad disminuyen. Según yo.

¿Quién entonces respetaría la democracia, los derechos humanos y libertades individuales? Creo que Toledo, Castañeda y PPK en menor o mayor grado. Pero quizás el único del que podemos decir que con no poco esfuerzo y mucha ayuda ya lo hizo, es Toledo. Si lo hizo por convicción o por conveniencia, no me queda del claro. Pero pasó esa prueba en la historia. Lo que no significa obviar u olvidar su cuestionable moral familiar por negarse a reconocer a Zaraí, su vida licenciosa, sus impresentables familiares, sus intentos por hacerse de un canal o perseguir a periodistas independientes (Alvaro Vargas Llosa), así como tampoco significa olvidar los comentarios destemplados y muchas veces ofensivos de su nada carismática esposa.

Pero mientras no se lo permitamos, y mientras no comprometa el bien mayor de la mayor parte de peruanos ( el crecimiento, el futuro posible, la equidad y el respeto a los derechos) creo que sólo nos queda apostar por quien comporta el menor riesgo (que no quiere decir exento de riesgo) para la democracia. Porque sin democracia, ninguna de las anteriores (paz social, crecimiento macro y microeconómico, respeto al ser humano y ciudadano) será posible de manera sotenida o por lo menos, no tendrán mejores posibilidades de éxito.

Dicho esto, que sepa Toledo que le exigiremos rodearse de gente profesional, técnica y con conciencia social. Quizá fue esa su mayor virtud en el pasado, más que aciertos personales. Y que sepa desde el minuto uno, que no es carta blanca, que su elección no habría sido por abrumadora mayoría, ni siquiera por ciega convicción o mucho menos por simpatía, sino por descarte y en busca de quien represente el menor riesgo y la posibilidad del bien mayor.Que sepa que esperaríamos mucho más de él que en su primer gobierno y que estaríamos siempre atentos y fiscalizando cada paso en falso que esté tentado a dar.

Les dije que no era fácil, pero ahora nos toca reflexionar, no empezando por quién, sino por qué vas a votar. El nombre vendrá por añadidura o por descarte…Eso sí, pensemos en la mayoría… Así están las cosas, a mi parecer, al menos para los que pensamos que la democracia es un primer valor a resguardar antes que nadie ni nada.

Y finalmente, si el destino y nuestros votos nos imponen al candidato cuya entraña democrática está por descubrirse, o a la candidata de probado linaje y comparsa antidemocrática, somos muchos los que estaremos sumando al poder del pueblo. Ojalá me equivoque y no sea necesario.

Podemos perder la democracia en un Abril y cerrar de ojos“. (@guerravisada vía Twitter)